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- Al principio fue el aburrimiento [entre el deseo y el horror] por Constanza Michelson
Enero 2024 2 sesiones Impartido por Constanza Michelson Inscripciones > Talleres de Bolsillo “Aburre esperar, aburre el apuro, aburre el sin sentido, aburre el exceso de sentido, aburre trabajar, aburre el ocio, aburre hablar, aburre el silencio, aburre el hambre, aburre comer, aburre la gente, aburre no poder estar a solas, aburre el deseo, aburre la falta de deseo, aburren las pasiones, aburre la incapacidad de sentir, aburre Madame Bovary con su marido aburrido, porque los maridos aburren tanto como ser esposa, pero también la soltería aburre como aburren los amantes, sobre todo aburre ver a Bovary enamorándose de Rodolphe, como aburre ver cuando una más cae en las redes de los señoritos satisfechos. Aburren los canallas, los que dicen que no hay democracia desde la comodidad de sus democracias, los que buscan aplausos, como los que aplauden, los quejumbrosos, también los felices, los que solo están en las buenas, pero sobre todo quienes no pueden soportar estar en las buenas, incluso la gente zen se aburre como se aburrieron los monjes tibetanos expulsados por andar meditando a punta de metanfetaminas. Aburren los otros, me aburro de mí, aburre el optimismo, pero quizá más el fatalismo. ¿Por qué todo puede volverse aburrido? ¿Lo aburrido es una cualidad de las cosas o de quién se aburre? ¿Es una enfermedad o una señal de supervivencia para huir? El aburrimiento parece un bucle al que se vuelve una y otra vez, ha tomado tantos nombres como épocas: el taedium vitae, la acedia, la melancolía en el siglo XV. Regresó en el XIX con el spleen y en el siglo XX como depresión. En el XXI solo se expande, lo hace bajo otras categorías psiquiátricas y populares: anhedonia, fatiga crónica, hiperactividad, trastorno ansioso, apatía. Pese a sus diferencias, lo que hay en estas palabras es la constatación espantosa de que estar satisfechos puede doler tanto como la insatisfacción. No hay paraíso al que llegar; cumplir una meta es ganar solo en parte, la otra es perder al instante cuotas de deseo. Aburrimiento y comienzo son dos posiciones de un solo movimiento, al que se le puede llamar el nacimiento del deseo. ¿Pero qué pasa si nada comienza, si nada termina? El aburrimiento puede volverse mórbido: el hastío. Su etimología da una pista, ab-horrere: del horror. En un desierto de aburrimiento, el horror es un oasis, escribió Baudelaire en su poema “El viaje”, profetizando quizá, lo que vendría a sustituir al deseo: la intensidad, el golpe, el primer plano. En dos sesiones recorremos parte de la historia del aburrimiento, sus mecanismos psicológicos, y lo que puede decirnos acerca de los malestares de nuestra época.” Taller de dos sesiones. Duración Taller: 2 sesiones de 1.5hrs cada una. Fechas y Horarios Sesiones: Sesión 1: Miércoles 03 de enero 2024 de 20:00 a 21:30hrs. Chile Sesión 2: Miércoles 08 de enero 2024 de 20:00 a 21:30hrs. Chile Inscripciones en www.tallerdebolsillo.cl
- Retratar con palabras. De la entrevista al perfil.
Talleres de Bolsillo Miércoles 6 y Miércoles 13 de diciembre Descripción En este taller nos enfocaremos en entrevistas y perfiles realizados desde la perspectiva de un periodismo subjetivo, que entiende que todo relato está atravesado por el punto de vista, la imaginación, los intereses, experiencias, conocimientos e ideas de quien investiga y cuenta. Analizaremos el trabajo de periodistas-escritores que han logrado retratar e instalar personajes en la memoria, dándoles volumen y potencia, aplicando su propia sensibilidad y mirada. Veremos de qué modo trabajan los autores, qué recursos y estrategias utilizan y cómo podemos aplicarlos. En Latinoamérica esta aproximación se encuentra ya en autores como Octavio Paz, García Márquez o Tomás Eloy Martínez, y se actualiza en escritores como Martín Caparrós y Leila Guerriero. En Chile está Oscar Contardo y, alguien un poco secreta aún, Claudia Donoso. Más reciente, en el ámbito propiamente de la entrevista, Daniel Hopenhayn. Algunos de los autores más recientes serán comentados en este taller. Primera sesión: Métodos y recursos para entrevista y perfil El núcleo de una entrevista o perfil está puesto en la relación que se establece entre el autor y el sujeto a retratar. Así, el personaje aparece como una construcción realizada por la mirada de quien reúne, asocia y jerarquizas elementos. Veremos ejemplos destacados de autores latinoamericanos. En esta sesión hablaré de mi actitud y procesos de escritura. Me centraré en la realización del libro “Sergio Larraín, la foto perdida”, editado por UDP en 2021, profundizando en las características del personaje. Veremos acercamientos al personaje, decisiones de reporteo, métodos, estructura y recursos literarios. Distinguiremos metodología para entrevista y metodología para perfil. Segunda sesión: Pauteo de personaje En esta sesión veremos cuáles son los elementos que podríamos considerar a la hora de elegir a un personaje, tales como la emoción, curiosidad o interés que nos suscita; su posición en el paisaje físico y cultural; su capacidad de encarnar asuntos humanos significativos; rasgos que producen identificación; rupturas, conflictos e ideas que articulan una parábola biográfica interesante; singularidad y universalidad; complejidad; etc. Para cerrar, realizaremos una dinámica en la cual, de manera voluntaria, los participantes podrán proponer una figura y argumentar por qué podría ser traspasada a un texto de entrevista o perfil. Lecturas recomendadas Plano americano: veintiún perfiles de artistas y escritores. Leila Guerriero. UDP, 2013 Lacrónica. Martín Caparrós. Círculo de Tiza, 2015. La palabra escondida: conversaciones con Stella Díaz Varín. Claudia Donoso. UDP, 2021 Sergio Larraín, la foto perdida. Catalina Mena. UDP, 2021 Loca fuerte: retrato de Pedro Lemebel. Óscar Contardo. UDP, 2022 Idolos. Leila Guerriero. UDP, 2023 Duración del taller: 2 clases de 1.5hrs. aprox Fechas y horarios: Sesión 1: Miércoles 06 de diciembre 2023 de 20:00 a 21:30hrs. Chile Sesión 2: Miércoles 13 de diciembre 2023 de 20:00 a 21:30hrs. Chile Catalina Mena es Periodista, crítica de arte y escritora. Se ha dedicado principalmente a entrevistas y ensayos. Fue editora de Revista Paula y de Revista de Patrimonio Cultural. Actualmente es colaboradora de revista Sábado, de El Mercurio y editora de la plataforma www.barbarie.lat Es autora de un poemario temprano titulado 7am (Nanker, 1993), del perfil Pedro Lemebel (Hueders, 2019) y de la biografía Sergio Larraín, la foto perdida (Ediciones Udp, 2021). En 2015 recibió el Premio de Periodismo de Excelencia UAH.
- Comechiffones de Chiachio & Giannone: el arte como familia extendida. Una reseña tardía *
1. Me pregunto si este ejercicio es un contrasentido: reseñar una muestra que ya se levantó. Puede que sí, si consideramos que ya no se podrá ir hacia el espacio expositivo a corroborar o confrontar lo dicho. A merodear, y a registrar lo propio. Me gusta, igual, pensar que lo expuesto no cesa allí (y en ese entonces), en las semanas que se arma la puesta en escena que supone toda muestra. ¿Y si continúa por un tiempo? ¿Y si resiste en forma de aura? Además, está la distancia. Pocos en Chile –u otrxs lectores en el mundo–, probablemente, hubieran podido llegarse hasta la galería en el barrio de Chacarita, ese gran galpón blanco sobre la calle Velasco. Vale la pena, pues, darle una sobrevida a lo que acaba de suceder: los Comechiffones de Chiachio & Giannone, en Ruth Benzacar. Y sus visitas. 2. Lo primero que impactan son los materiales de un costurero artesanal: una recepción delicada en la que resuenan los individuales bordados de las abuelas. Pero también –cómo olvidarlo– aquel momento en que el nombre propio era bordado en nuestra ropa, en un delantal, una blusa, un bolsito. Cuando todavía no sabíamos leer y el nombre, nuestro nombre, adquiría la materialidad del bordado por toda resonancia personal. Eran letras cursivas, con la mejor caligrafía. ¿Quién se encargaba de la artesanal tarea? Madre, ¿padre?, abuela, o alguna colaboradora prolija y hacendosa. No sucedió hace tanto: hubo un tiempo en que los pañuelos no se descartaban, eran de tela, se lavaban, y volvían a la cartera o al bolsillo. Tenían su cajoncito. Se perfumaban. En ocasiones, se prestaban, pero eran, a su modo, una prenda íntima. En los pañuelos bordados de la muestra, C&G hacen gala de los nombres que han recibido, por ejemplo, “Los madurones”. 3. Chiachio & Gianone festejaron con esta muestra veinte años de unión amorosa y creativa. Dice el curador, Leandro Martínez Depietri, que “Han dado la vuelta al mundo en ochenta telas y se han arropado sin pudor en las prendas de loso que está codificado como exótico para Occidente”. ¿Quiénes son esta pareja de artistas, acostumbrados a retratarse a sí mismos, en escenas familiares sui generis? Bordadas a cuatro manos, sus figuras simétricas o espejadas mirando al frente –a cámara–, sus criaturas perrunas en el regazo, acobijadas; jarrones y plantas, frutos y flores. Para esta ocasión, el motivo revisitado del “retrato de familia queer” presentó una original presentación: dispuestos como pequeños living, con mantas en donde descalzarse, o silloncitos donde sentarse: una invitación a ser parte de la escena. 4. El patchwork como técnica era ya conocida por los egipcios y en la antigua China. Si en sus inicios se pensaron para que los soldados estuvieran abrigados, pronto la práctica se extendió al ámbito doméstico. El patchwork es, en sí, una celebración de la diversidad; un elogio de los restos, de lo fragmentario, de lo que puede zurcirse: ese es su sentido, y sobre todo su gracia. El patchwork, el collage, la mezcla, la reunión de lo disímil, frente a lo puro, a lo único, lo original. 5. Como los “chiffoniers”, suerte de cartoneros o traperos de la época, que recorrían la París decimonónica en busca de retazos, Chiachio & GIannone se alimentan de los textiles, los descartes, los brocatos y falsos gobelinos con un fin a la vez estético y noble (la nobleza del alma): “Se disponen a reparar el mundo como quien sirve una taza de té caliente en invierno” (Depietri). Antes de que los cartoneres circularan por la ciudad con una renovada identidad colectiva, podía cruzarse a menudo por la calles porteñas mendigos solitarios, todavía con algún traje que probablemente hubiera sido propio, antes de la caída en la pobreza o en la locura. Los veíamos circular con mirada orgullosa, vestir su traje bien habido, signo de ese que fueron y todavía funciona como una segunda piel. El curador repone en el texto curatorial un fragmento del Libro de los pasajes de Benjamin, para quien el cronista de la época, “para redimir el tiempo, debe entramar los relatos menores, los pequeños acontecimientos: coser los descartes unos a otros, chifon por chifon, y sin moldes previos”. 6. Los franceses son caros a las “denominaciones de origen”. El Champagne lo es solo si se produce en la zona de igual nombre. Otro tanto el Roquefort. El Gobelino era una marca nacional del textil, la manufactura que se tejía para el rey. Chiachio & Giannone fueron invitados a Francia a razón de un premio de tapicería. Se les ofreció la oportunidad de recorrer y observar objeto históricos, preciados, guardados bajo varias llaves. Pero será la bisabuela comechingona de uno de ellos la homenajeada en las piezas de alfarería representadas en varias de las escenas. Y un devenir más afín con las mitologías del pueblo originario que con las aspiraciones reales europeas. 7. Y si en toda la muestra hay un elogio del anfitrionar, una invitación a la reunión, no sorprende que los artistas hayan pensado en tener “visitas” a su muestra: en la sala pequeña continua, se expusieron las muestras de Cristina Col, Lía Porto y María Ibañez Lago, curadas por los propios Chiachio & Giannone. “Las visitas” como parte constitutivas del hogar, como zona de intercambio. Como el zaguán o el recibidor, espacios de tránsito, de circulación, de cruces a veces ocultos o prohibidos, a veces a la espera de que alguien no lleve de la mano a la sala principal. La visitas se suceden, se conversa acerca de ellas, dan lugar a rumores, intercambios, chismes. 8. “Las piezas que presento son recientes. No fueron hechas para la muestra –las comencé a trabajar en dos residencias distintas que realicé este año en Nueva York e Itaparica–, pero sobre la marcha supe que iban a ser parte de esta conversación. Por su materialidad, carácter y tipo de información, estas piezas recibieron Influencias de los lugares donde las fui desarrollando y experimentando: afectos y efectos. En Brasil (Bahía), por ejemplo, sucumbí a la intensidad del dorado del barroco, lo afrobrasileño, el candomblé; también las significación del color en relación con lo divino. En Nueva York –pero no en Manhattan–, trabajé una plasticidad más industrial y una opulencia del orden de lo “mayorista”. Fueron espacios de intercambio, donde mujeres nos traían de sus casas materiales y objetos valiosos para ellas y quizás para nadie más: esos materiales ingresan a las piezas y les dan voz. Me motiva articular esos lenguajes, un territorio de frontera. Eso híbrido hace al contenido, no sólo la técnica. Son como campos magnéticos, que atraen hacia sí, como un imán o hipnosis, en el sentido de lograr que el otro haga. La primera magnetizada soy yo, no sólo los materiales. Finalmente, en la sala se produce algo, como un portal de acceso a la gran sala.” (Lía Porto) 9. “Al decidir trabajar borrando la impronta propia, la propia autoría para crear junto al otro una nueva y mejor imagen descubrimos la fuerza de la colaboración. Luego esta complicidad de dos se extendió a tercerxs. El poder de la familia extendida en el arte. Fuimos más allá en la búsqueda del hogar extendido. La familia extendida que celebramos en esta ocasión invitando a tres artistas a compartir esta casa, la galería de arte.” (Chiachio y Giannone) 10. Si se quiere, Comechiffones invita a un recorrido y cuenta una historia. O habla del arte de contar historias. Lo hace a través de una operación estética y política, sin nunca abandonarse a alguno de los ejes, sino entretejiendo ambos. Un vaivén. Es un hogar, en tanto se reciben visitas. Es una obra, pero la autoría se desdibuja. Es un paseo desde Versalles a tierra comechingona. Es el aprendizaje de artes y oficios. Son materiales disímiles, reunidos, resignificados. Es un campo magnético. Una puesta en escena sin representación, más que nosostrxs mismos siendo parte del paseo. Un museo de lo familiar. Un cierto empleo de tiempo, como en la colectiva mesa de labores. * Comechiffones tuvo lugar durante el mes de Octubre de 2023 en la galería Ruth Benzacar [Buenos Aires]. La curaduría estuvo a cargo de Leandro Martínez Depietri. Fotografías: Nacho Iasparra / Gentileza: Ruth Benzacar IMÁGENES 1 A 6: MUESTRA PRINCIPAL CHIACHIO & GIANNONE IMAGEN 7: ESCUDO PROTECTOR - OBRA DE LÍA PORTO
- Yerko Ljubetic: "Con la nueva propuesta constitucional quedamos peor que antes"
Yerko Lubejtic es miembro de Convergencia Social y consejero constitucional en este segundo proceso de cambio constitucional que vive Chile. Es junto a Carolina Tohá parte de la generación de dirigentes universitarios que a finales de los años 80` interpelaron la dictadura para luego ser parte de la transición a la democracia en los gobiernos de la Concertación. En esta entrevista conversamos sobre su evaluación de la propuesta que emanó del Consejo Constituyente, la que a su juicio significa un retroceso para los derechos sociales y, al mismo tiempo, “impone una moral propia que va entrar en tensión con una sociedad que ha avanzado en pluralidad y en el reconocimiento de la diferencia”. ¿Cuál es tu evaluación del proceso constituyente? El corazón del proyecto que fue imponiendo la mayoría durante el proceso ya está zanjado. Yo pienso que ya tenemos una mirada bastante cabal acerca de cuál es la propuesta que finalmente se hará a la ciudadanía el próximo 17 de diciembre. A estas alturas la evaluación es simplemente confirmar las aprehensiones que a mí me han acompañado desde la segunda semana de inicio del proceso. La primera semana albergué alguna expectativa de que, en la mayoría, y especialmente en la mayoría de derecha que son republicanos, habría la posibilidad de que por razones altruistas o virtuosas, por razones de orden estrictamente político práctico se pusiera en una perspectiva un poco más estratégica. Los republicanos podrían haber quedado en un papel muy muy relevante si es que se hubieran abierto a avalar una constitución de acuerdos transversales. Eso habría dejado a los republicanos cumpliendo una condición bien importante para ser alternativa de gobierno al demostrar una disposición de futuro, de Estado. ¿Y no ocurrió? No se abrieron a un acuerdo en el consejo constitucional que permitiera arribar a una propuesta más o menos transversal. Ya la segunda semana me quedó claro que más bien se había impuesto la tentación de “estoy en condiciones de llevarme todo para la casa y de dejar resueltas las cuestiones que me importan”. Claramente esa tentación primó y cualquier perspectiva de largo plazo, de pensamiento país, fue opacada y derrotada por esta idea de corto plazo. Aquí se están jugando debates políticos que la sociedad tiene que dar y que quedan en general bastante clausurados, en virtud de la imposición de este proyecto que resuelve las cosas de la manera que a ellos y solo a ellos les importa. ¿Tu evaluación es que el proceso va a fracasar? Sí, es que hay una tentación muy humana. Cualquier persona con un rol y un liderazgo político que está en estas condiciones de mayoría la puede tener. Más bien, es difícil tener la reacción contraria, que, es decir: “Bueno, tengo la mayoría pero esto no es lo mismo que tener la mayoría en el Consejo Municipal, o incluso en la Cámara de Diputados o en el Senado, donde uno lucha legítimamente por imponer su punto de vista sobre cuestiones específicas”. Ahí juegas con tu mayoría de un modo distinto al que debieras jugar cuando lo que estás resolviendo son cuestiones del futuro, el marco de convivencia político y social de Chile para los próximos años. Pasó con el primer proceso también. Es que las mayorías en general siempre son circunstanciales, pero hoy día las mayorías políticas son más fugaces que nunca. Chile es la demostración palmaria de eso hace dos años, la mayoría pretendía cambiarlo todo y hoy día esa mayoría se ha traducido paradojalmente en una minoría que defiende lo que hay. Entonces la fugacidad, la transitoriedad de las mayorías políticas hoy día en las democracias representativas, es un dato innegable. En ese sentido, yo pienso que es irresponsable no hacerse cargo de ese dato cuando tienes que tomar decisiones tan importantes como estas. Hay una falta de conocimiento del lugar de enunciación para esta mayoría. Así es. Esto además acompañado de afanes muy identitarios, donde que hay una similitud de lo que fue La Lista del Pueblo y Republicanos cuando en un sentido reivindicativo e identitario, de alguna manera nuevo o emergente, eso se traduce como un sentimiento de que al fin llegamos los que representamos lo que no estaba representado. Naturalmente eso redobla, incluso incorpora cuestiones medias mesiánicas. Ahora es “nuestro” turno y se avanza avasallando, atropellando en nombre de esa nueva verdad descubierta. A propósito de lo identitario, usted ha dicho que en el resultado final coexisten un conjunto de retrocesos civilizatorios, así como algunos riesgos, ¿cuáles identifica? Hay muchos. Pero cuando tú ves cuestiones como poner la cueca y el rodeo en la constitución, cuando ves la reiteración del término “moral y buenas costumbres” , sospechas una voluntad de imponer una mirada moral propia, muy conservadora. ¿Cómo por ejemplo? Esto es lo que hay detrás de todas las dificultades que ha habido, por ejemplo, en materias de los derechos de las mujeres y las niñas o derechos sexuales y reproductivos. El empeño que hay en hablar de la primacía de la voluntad de los padres en materia de familia, en materia de educación, la nula consideración por lo que hoy día se conoce como el interés superior del niño, niña o adolescente. La nueva propuesta constitucional quiere imponer una moral propia que va entrar en tensión con una sociedad que ha avanzado en pluralidad y en el reconocimiento de la diferencia. Por otro lado, uno reconoce cierta utopía libertaria que en el extremo es lo que expresa Milei en Argentina, pero acá es algo más sobrio. Por ejemplo, hay una serie de enmiendas que ya están aprobadas y que van en el texto, y que tienen que ver con reducir las atribuciones del Estado en supervisión, fiscalización y decisiones sobre el gobierno. Se piensa al Estado reducido al rol de combatir la delincuencia, de asegurar el orden público, etc. Un Estado relegado exclusivamente a la seguridad. Exacto, o sea ese viejo sueño ultra neoliberal o libertario si se quiere, que centra su argumento en si debe haber Estado, que el Estado solo se dedique a dos o tres cosas y todo el resto quede entregado a privados. Esta es una idea que está transversalmente presente, de un modo no muy sofisticado, pero en algunos casos muy evidente. Al mismo tiempo que se le quitan atribuciones al Estado y a las instituciones públicas, se le quitan recursos. No estoy pensando solo en el tema de las contribuciones, estoy pensando en disposiciones que por ejemplo facilitan que haya demandas contra el Estado por medidas que han sido apreciadas como confiscatorias o expropiatorias. ¿Cómo por ejemplo? Es delicado, pero, por ejemplo, una ley corrupta, como la Ley de pesca. Si se llegara a dejar sin efecto, las disposiciones de este proyecto constitucional obligan al Estado a compensar a esas empresas que no van a poder beneficiarse de una ley que se origina de forma corrupta. Entonces, este ataque en forma al Estado no es casual. Otra cuestión que es grave es que aquí se desmanteló y se descartó cualquier forma de avanzar en algo así como un Estado Social de Derecho. Más bien se retrocedió. En su dimensión más polémica, que era el tema de cómo quedan establecidos los derechos sociales, que son vivienda, educación, salud, seguridad social y aguas, no hubo mucha innovación. Con la nueva propuesta constitucional quedamos peor que antes, en el sentido de que esta constitución probablemente excluya puntos de vista que están vigentes y que están hoy día en discusión sobre cómo abordar temas de educación, salud y seguridad social en Chile. ¿Peor? Por ejemplo, hoy día se está discutiendo una reforma para ver qué se hace con el 6% de contribuciones, si va a solidaridad o a imposiciones individuales. El modo en que esto está quedando establecido en el proyecto constitucional descarta la posibilidad de volver a discutir cuestiones como un sistema real de seguridad social. En general, la seguridad social por definición supone elementos de solidaridad, cuestión que no se sostiene solo con los impuestos. Entonces cuando decimos que se consolida a nivel constitucional un modelo de negocio como el de las Isapre y el de las AFPs, es porque esto es así. Se dice que la libertad de acción está puesta en que cualquiera puede elegir el sistema de salud público o privado y las aseguradoras que den coberturas a esto. En ese sentido uno puede plantear con mucha claridad que estamos retrocediendo. Hay amarres. Sí, deja candados puestos y consolida una mirada moral, política y socioeconómica. Esto de reducir el número de integrantes de la Cámara de Diputados, por ejemplo, es hacer una redistribución para volver al binominal. Y la mirada económica apunta a la consolidación del Estado en un modelo neoliberal, pero ahora consagrado constitucionalmente. Entonces hay cosas gruesas que son subterráneas, que no son improvisadas, que suponen un proyecto, para el cual se está usando esta mayoría circunstancial que va a definir cuestiones de carácter permanente. Eso es lo más grave. Democracia en crisis Esta es una propuesta que nace en democracia, pero que parece incluso más inflexible que aquella escrita en dictadura. Refleja la crisis de las democracias representativas. Sin duda. Yo parto de la base de que estoy entre aquellos que miramos con mucha preocupación la crítica situación de las democracias representativas en todo el mundo. En algunos casos la democracia está bajo asedio, en otros casos los pilares de confianza y credibilidad están muy deteriorados. Muchos de esos elementos están presentes en la situación política chilena. Hay una cuestión que seguramente es generalizada pero aquí se da con mucha fuerza, y es la lejanía total y creciente de la ciudadanía con la política. La política hoy aparece como algo muy lejano, muy desprestigiado, que genera desconfianzas. Esta es una parte del corazón de los problemas de la política chilena. El proceso constitucional podría haber sido una buena oportunidad para pensar en serio qué mecanismos innovadores podrían ir en contra de estas tendencias, es decir, cómo construir mecanismos democráticos que incentiven la participación, que generen involucramiento de la ciudadanía en la cosa pública, etc. ¿En cambio? Se apostó a lo contrario: al fortalecimiento de los partidos. Es cierto que esto es bien importante, que los partidos son insustituibles, pero no es mucho más lo que se propone. De hecho, más bien, se acompaña con medidas que no tienen ningún fundamento, salvo los populares, como reducir el número de diputados, arriesgando la diversidad y de la representatividad. Hoy día tenemos un problema de fragmentación política también. Esto es parte del diagnóstico, pero yo no pienso que eso se solucione volviendo al binominal. El binominal es la anulación de la diversidad por definición. Es el agrupamiento forzado, en virtud de la sobrevivencia política. En ese tiempo, como regía ese sistema, se decía: “El que se desordena, no sale en la foto”. Claro, ahí tu incentivas todo lo contrario a la fragmentación, pero ¿cuál es el costo? Que vamos a tener un sistema en que la gente se sienta aún menos representada. Es difícil lidiar con la diversidad de colores porque muchas veces cuesta articularse. Hay que hacer algo con eso, pero la respuesta no puede ser volver al blanco y negro Porque la sociedad es diversa. Hay que hacerse cargo que la fragmentación del sistema político, pero también comprender que esto no responde solo a cuestiones de orden político. Probablemente hay mucho que responde a un orden sociológico. Tenemos una sociedad fragmentada, las consecuencias del modelo han sido mucho más eficientes en términos culturales que en lo económico. Tenemos una sociedad donde la pérdida del sentido de lo colectivo es muy evidente, esto no es solo en la política. ¿Cómo así? Lo colectivo no es lo mismo que la suma de quienes lo componen. La crisis que vivimos no tiene que ver solo con los partidos políticos, sino con los procesos sociales. Es esa fragmentación y el debilitamiento de lo colectivo en la sociedad, que se refleja en el sistema político, pero la respuesta no puede ser forzar la disciplina, así como la solución de los problemas estrictamente partidistas, porque eso puede ahondar aún más la diferencia entre el sistema político y la sociedad civil que se pretende representar. Para solucionar esto, hay que ponerse creativos, innovadores, ver intereses, comparar lo que se ha hecho bien en otros países, etc. Lamentablemente, se renunció a eso y se fue por el camino fácil que era el voto obligatorio, o ahora en la propuesta constitucional donde por razones que nadie entiende todavía se baja a la cifra mágica de 138 diputados. Perdimos la oportunidad de habernos hecho cargo de verdad de los problemas de fondo del sistema político y de la democracia en Chile y eso a mí me parece muy, pero muy lamentable. En relación a este proyecto, ¿qué discusiones hubo que puedan ser rescatables? Yo pienso que hubo convenciones interesantes, marginales en sus resultados, pero relevantes. Un aspecto bien interesante fue debatir la necesidad del involucramiento de la ciudadanía por la vía de abrir espacios de participación incidentes. El problema es que son propuestas que no pueden tener éxito si son una sola medida en este contexto hostil del que estamos hablando. Por ejemplo, se planteó que exista la posibilidad de que grupos importantes de ciudadanos participen en los procesos legislativos, que se organicen para discutir un tema que les interesa, es bien relevante. Había otras ideas que no prosperaron. ¿Cómo cuáles? Había una propuesta que era muy interesante pero que desgraciadamente retrocedió mucho respecto a la propuesta original del anteproyecto de la comisión experta y es sobre la efectiva descentralización del país. Que se aplicara efectivamente el principio de subsidaridad. La derecha en general defiende el principio de subsidaridad cuando se trata de los negocios y los derechos sociales, pero en rigor la auténtica subsidaridad es que los estados centrales sean competentes en sus atribuciones respecto a los niveles locales, es decir, que solo intervengan cuando los niveles locales son superados por la magnitud del tema que tienen que abordar. Eso estaba bien planteado, y era una cosa bien interesante porque había un traspaso de funciones a los lideres locales y regionales. Yo diría que era de las propuestas más audaces que conocemos en la historia política del país, porque tenía como propósito lo que estamos conversando y hubiese repercutido, a mi juicio, en términos directos en la relación entre el Estado y las personas. En los niveles locales, la primera entrada que normalmente se tiene, el primer contacto con el Estado, es la municipalidad. En este anteproyecto había un esfuerzo muy importante de desplazar muchas cosas de decisión y de debate político en los niveles locales y regionales y dejar solo los niveles centrales para los grandes temas nacionales. Habría sido un gran avance. Pero se retrocedió mucho porque después la mayoría volvió atrás y suavizó mucho esto. Eliminó el traspaso efectivo de decisión, etc. La política no es solo lo que sale en las noticias como grandes temas. La política es una cosa que puede ser mucho más cotidiana, y si tú logras que las personas entiendan que es en lo cotidiano donde más le afecta y que tienen una posibilidad de incidir, por ejemplo, de las decisiones locales, esto permite profundizar la democracia en Chile. Desgraciadamente no se avanzó mucho en este tema, pero yo pienso que es una discusión que vale la pena tener. Ocurra o no en lo constitucional. Hay muchas cosas que no están resueltas en ninguna parte del mundo, por lo mismo, pienso que tenemos un desafío que es, nada menos, la sobrevivencia de la democracia. Si nosotros persistimos en este nivel de despolitización y de lejanía de la ciudadanía a la política le dejas el campo allanado a las propuestas populistas en el peor sentido, y de cualquier signo, yo creo que no tenemos mucha comprensión del peligro que hay en esa perspectiva. La socióloga Kathya Araujo le llama desapego a esa forma que tenemos en la actualidad de vincularnos con la política. Esto llega a un punto donde se vuelve importante mirar cómo han crecido las cifras de votos nulos y blancos, y desglosarlo. Hay que interpretarlo en esa clave, ya que no es el indeciso típico que llega a la urna y que literalmente no sabe qué votar, sino que también es aquel que estando obligado a votar va a expresar lo que piensa y anula o se abstiene. Eso ha subido, y creo que será interesante estudiarlo, ya veremos qué pasa el 17 de diciembre con esto, pero a mí me llama la atención, ya no es expresión de indiferencia, sino de activo rechazo a lo que está ocurriendo. ¿Qué se puede esperar si hay un segundo proceso constitucional fallido? Voy a una cosa que mencionaste del proceso anterior, al cual se le juzga mucho por su resultado, obviando quizá lo interesante que fue, justamente, su proceso. Me atrevo a decir que no ha habido y no sé si habrá alguna vez una instancia tan participativa, transparente y democrática como el proceso constitucional anterior para resolver el tema de la constitución de Chile. Lo digo para que no nos quedemos solamente en el resultado. Estuvieron todos los elementos que te decía: generó interés, generó involucramiento, generó debate, etc. Fue un intento serio, independientemente de que se hayan equivocado, de hacerse cargo de lo que originó esto, que fue el estallido social. Es verdad. Es que esto no se originó porque sí. Aquí hubo un suceso que fue muy importante. Chile ha tenido como pocos otros países la posibilidad de encausar por las vías de la política una crisis social muy compleja y de enorme magnitud. Es cierto que en las movilizaciones del 2019 no se veían prácticamente pancartas sobre nueva constitución, pero el sistema político fue capaz de canalizar el grueso del descontento hacía una perspectiva política que era un proceso constitucional democrático que fijaba nuevas reglas del juego para el país. Esto es un lujo que pocos países han podido darse, lo que vuelve más dramático el hecho que no lo estemos resolviendo bien. Esto fue muy evidente en el proceso anterior, porque se pretendió responder a todo ese impulso. En cambio, el actual proceso nace de un acuerdo que fue mucho más opaco. Este fue un proceso acordado por los partidos políticos, con un diseño, que, más bien es una respuesta en negativo de todo lo que se había planteado en los pronunciamientos ciudadanos en la etapa anterior. ¿En qué sentido? Es que aquí se hace totalmente lo contrario. Los partidos se reúnen, llegan a acuerdo, y además un acuerdo que tiene muchas cosas que son contraindicadas. El tiempo fue muy corto, una comisión experta que hizo un gran trabajo, pero que desde un punto de vista del diseño era raro ponerla en primer lugar para que después intervinieran los elegidos por la ciudadanía. Muy raro. Normalmente cuando hay expertos son una etapa posterior que pule y mejora lo que los representantes de la ciudadanía hayan acordado. Entonces todo este proceso es bien loco en un punto. Porque es una respuesta del establishment. Muy de acuerdo a las consideraciones e intereses propios del establishment, pero que pretende responder a unas demandas y unas inquietudes que son muchísima más amplias y complejas que aquellas. Tú sales del ex congreso, y a los dos pasos esto ya a nadie le interesa. O el reverso, la gente que se interesa lo hace en negativo, desconfía, el ambiente ha sido muy poco acogedor, y es explicable por todo esto que conversábamos. Nosotros lo dijimos desde el día uno: la única forma de que esto eventualmente pudiera cambiar es que hubiésemos tenido la capacidad de hacer un acuerdo amplio y transversal. Eso podría haber llamado la atención a la ciudadanía, quizás hubiera tenido un efecto interesante desde el punto de vista de volcarla nuevamente hacia el debate y a una toma de decisiones informadas sobre este asunto. ¿Cómo ves la tendencia en la actitud de la ciudadanía? Creo que seguirá siendo a desconfiar, descreer o desinteresarse en el mejor de los casos. El tema va a seguir siendo muy importante, pero eso no quiere decir que estén tirados los dados para el plebiscito del 17 de diciembre. Pueden cambiar las tendencias. ¿Cuál es tu posición frente a este texto constitucional? ¿Qué es lo que viene en términos de campañas? Yo pienso que los republicanos se distinguió y resaltó en la vuelta Apruebo/Rechazo en términos comunicacionales, y ahora en la campaña que tienen lanzada, no solo por una amplísima disponibilidad de recursos económicos, sino que también por gente y equipos muy creativos. Va a ser difícil. Además, esta es una constitución anti-inmigrante, una cosa tan inhumana, pero que además se consagra en una constitución. Pero esto que es terrible es un plus desde un punto de vista comunicacional. ¿En qué sentido? Dirán: “Esta es la constitución de la seguridad”. En rigor, no hay nada dentro de las propuestas que hicieron los republicanos que vayan a evitar un delito. Lo único interesante en que nos pusimos de acuerdo fue en la defensoría de víctimas, en el sentido de que el Estado sea más apañador que solo el Ministerio Público. Pero en general son puras cuestiones efectistas, sin ninguna eficacia real. Dirán: “Esta es la constitución de la seguridad; esta es una constitución anti política”. Es tremendamente paradojal. Es anti-política porque reduce a 138 el número de diputados. Puede ponerse todo el mundo a aplaudir. Si hubieran reducido a 20 el número de diputados, mejor todavía. Esta es la constitución donde tú no vas a pagar contribuciones. Las contribuciones de primera vivienda las paga el 12% del país y la mitad de ellos viven en el barrio alto, pero apuestan a que las personas por el solo hecho de la perspectiva de que no tengan que pagar contribuciones les parezca muy bien. Nombras varios ejes temáticos. Han ordenado un conjunto de ejes temáticos comunicacionales súper eficientes, a los que les están sacando partido y lo van a hacer con mucha intensidad, sobre todo en el contexto de redes sociales. En la campaña para consejero yo me actualicé en esta materia. En mi época en las campañas, el gasto fuerte era de los lienzos, los panfletos, los puerta a puerta, hoy día el grueso del financiamiento en las campañas va a la inversión en redes, y la cantidad de empresas que ponen los mensajes, donde y cuando conviene, etc. Claro, es otra cosa. Es una cosa muy impresionante e incidente, y en eso ellos han demostrado gran maestría. Entonces lo único que no podemos hacer es subestimar la locura -para mantenernos en el plano de esta conversación- porque puede ser muy contagiosa, transmisible y ponernos en una situación como país muy complicada. Así que hay que trabajar igual con mucha fuerza para lo que viene en el corto tiempo. Es difícil de armar un discurso sexy para votar “En contra”. Si, claro, porque si yo digo “mire aquí las facultades del Estado” o incluso digo “es un sistema político que es un traje a la medida de la clase alta y de la derecha”. Y me responden: “Y a mí que me importa”, porque estamos en el país que estamos. Ahora bien, yo pienso que sí hay un par de cosas muy fuertes, que todavía le hace mucho sentido a la ciudadanía en su conjunto. Este es un texto constitucional que retrocede y encierra el riesgo de retroceder aún más en materias de derechos de las mujeres y las niñas. Eso es algo muy fuerte. Pienso que las mujeres en esto van a tener una opinión transversal muy mayoritaria. Y el otro tema que espero sea un eje temático para la campaña del “en contra” es el tema del Estado Social y democrático de derechos. ¿Y por qué? Porque si uno señala cuál es la relación de esto con la crisis social y la revuelta, indica que la crisis emanó del malestar y del abuso. Es más complejo, pero mi impresión es que la crisis emanó sobre todo de una demanda por mejorar las condiciones materiales para una vida digna. El Estado Social de Derecho era la oportunidad para avanzar, no para solucionarlo ahora mismo, pero sí, para avanzar en un Estado comprometido de forma permanentemente en la solución de estos problemas. Esa es la gracia del Estado Social de Derecho. No solo es una declaración de principio, que es lo único que conservaron, son mecanismos, obligaciones y facultades. Lamentablemente en este proyecto todas quedaron desmanteladas. Pienso que este es el segundo eje y que es muy importante, porque es tratar de convencer a las chilenas y a los chilenos que desde el punto de vista de una vida mejor, de una vida más digna en este país, esta constitución no es parte de la solución sino que es parte del problema.
- Precariat, dime en qué trabajas…
Roma no cayó en un día. Quizá aún está cayendo y es ese derrumbe el que nos arrastra. La decadencia es un proceso de carcoma cultural que puede demorarse mucho tiempo. Quién sabe si los mismos romanos lo vieron venir, la historia se cuenta a posteriori y siempre con otros ojos. Roma creció y se hizo fuerte gracias a la ingeniería de una cloaca. Siglos después, la presión en las fronteras, una nueva religión de Estado, la continua devaluación de la moneda, varias sequías y erupciones que afectaron al clima y sucesivas plagas de viruela y peste, la llevaron al colapso. El agua dejó de correr por los acueductos, las cadenas de producción y distribución de alimentos se fragmentaron provocando hambrunas, degradación del trabajo y revueltas y gran parte de la población urbana del imperio abandonó las ciudades. Algunos historiadores no creen que los procesos se repitan. Desde esa perspectiva, cualquier parecido de la caída de Roma con la actualidad es mera coincidencia (y algo más de tecnología). Rescato este texto a raíz de una noticia de principios de septiembre de 2023: Gizmodo España cierra, despide a toda su plantilla y la sustituye por una IA. La división española de Gizmodo (influyente weblog de tecnología) fue despedida a través de una video llamada y ahora la web se actualizará mediante la autopublicación de traducciones de la matriz inglesa. Historias como la de Gizmodo generan el tipo de titular viralizado que desaparece después de sorprender por unos días y que se buscará en hemerotecas digitales cuando los estudiosos del futuro indaguen sobre los primeros síntomas de fenómenos que tuvieron su origen mucho tiempo atrás. Lada Koroleva, es de Rostov-on-Don, tiene poco más de veinte años y dos hijas pequeñas. Lada, su marido y las niñas viven ahora en Moscú. Durante la pandemia decidieron mudarse en busca de oportunidades. Lada hace repartos en la capital. Es duro cargar a la espalda la gran caja mochila del Delivery Club y llevar de un lado a otro a las niñas, pero cree que tiene suerte por haberse marchado de Rostov antes de la guerra. Hace un par de años alguien que la vio en un vagón del metro con las pequeñas en brazos y la enorme caja de reparto tomó unas fotos y las subió a la red. Enseguida las imágenes de Lada se viralizaron más allá de Rusia. Cuando Julia dejó Roma con sus dos hijos lactantes, la noticia de su partida no pasó de un comadreo dentro de los límites del barrio. Fue la casera quien se encargó de propagar chismes e insultos porque la panadera viuda se escabulló dejando sin pagar siete meses de alquiler. El marido de Julia no conoció a los mellizos, murió poco antes de que nacieran tratando de defender la ciudad de uno de sus múltiples saqueos. Desde que Genserico tomó Cartago, los suministros de trigo de África dejaron de llegar a Roma con regularidad. De un día para otro la ordenada vida de Julia la panadera comenzó a desmoronarse. Sola con los mellizos, sin trigo ni trabajo. Apenas en unos meses todo eran deudas. Miel Gibson, solo para corazones valientes. Profesora chilena con cuatro hijos y desempleada durante la pandemia lanza marca creativa de miel para sustentar a la familia. La iniciativa es modesta y casera, pero ayuda a mantener los gastos de los chicos y la casa. Muy lejos de Santiago, el pequeño y creativo emprendimiento llega a oídos de los representantes de William Wallace. Desde California, los abogados de Braveheart intiman a la maestra para que en 48 horas retire del producto la imagen del actor si no quiere enfrentar acciones legales. De repente, la feliz idea parecía transformarse en un caso de David y Goliat del capital contemporáneo. Para los entusiastas del pensamiento positivo este sería un claro ejemplo de que la crisis siempre puede ser una oportunidad (para quien sepa aprovecharla). Quizá no es la época, al menos en determinados países y entornos, en la que las condiciones laborales son más precarias pero sí tal vez el momento en el que las condiciones adquiridas se degradan con más rapidez. El cruce de acontecimientos recientes ya ha hecho impacto y puede dar lugar a la materialización extendida y crónica del precariado. Forzando más la conjetura, nos encontramos en un punto en el que los nuevos paradigmas y el desarrollo tecnológico y de IA harán replantearse la naturaleza, el sentido, el valor y hasta la propia subsistencia del trabajo. Cuando aparecieron las primeras fotos de Lada Koroleva en redes, los productores enseguida identificaron una buena historia. En varias entrevistas de prensa y en un talk show de televisión, la chica dijo que comenzó a trabajar en el delivery cuando el ejército reclutó a su pareja para hacer el servicio militar. Con lo que ganaban no conseguían sustentar a la familia. No tenía ni aún tiene con quién dejar a sus niñas y esa es la razón por la que las lleva de un lado a otro mientras trabaja. En otra entrevista, Lada contó que buscaba apartamento y solicitaba ayuda. Quería separarse porque su marido no colaboraba en nada. Cuando regresó del servicio militar no hacía otra cosa que jugar videogames y fumar tirado en el sillón. Estaba harta. Lada recibió algunas donaciones, la gente no podía dejar de conmoverse viendo a la joven madre trabajando de sol a sol acompañada por las niñas. Al poco tiempo el ejército se llevó a su marido al frente. De momento sigue vivo, pero está completamente desquiciado. Las niñas lo detestan, sus visitas de permiso son un infierno. Julia no llegó muy lejos. Pensaba regresar a su aldea en el Piamonte donde aún tenía familia y las plagas hacían menos estragos. El trayecto era peligroso, pero no tenía opción. Se unió a una caravana de comerciantes y desplazados que avanzaba por caminos secundarios apartados de las vías troncales. Al verla caminando con las dos criaturas y cargando un enorme fardo en la espalda, una mujer le hizo lugar en su carro. Llevaba salazones de pescado y ella misma parecía una sardina seca. La caravana se dirigía al norte. La misma ruta por la que los invasores bajaban hacia el sur. Tras el impacto mediático del caso, la profesora chilena Yohana Agurto multiplicó sus seguidores en Instagram y las ventas de Miel Gibson. Los representantes de William Wallace únicamente solicitaron retirar del producto la imagen de Braveheart. El frasco de miel con la etiqueta original que generó el conflicto es hoy un objeto de culto y la profesora chilena recibe pedidos también del extranjero. Pero antes de llegar a ese punto no todo fue miel sobre hojuelas. Tratando de sacar ventaja, una empresaria desaprensiva registró la marca un día antes de que lo hiciera Yohana Agurto. Precariat o precariado suena a sociedad secreta, a secta, a herejía del siglo XII. La palabra es un neologismo que combina precariedad y proletariado. El término se popularizó a partir de la publicación en 2011 del libro The Precariat: The New Dangerous Class de Guy Standing, profesor de economía de la Universidad de Londres y uno de los promotores de la renta básica universal. Ya aparece en el peculiar Manifesto Bio-Pop del Precariato Metroradicale de 2004 y Chomsky también lo utiliza en el artículo Plutonomy and The Precariat publicado en 2012. El precariado es una nueva estructura de clase social emergente que surge del capitalismo de flujos intensivos impulsado a partir de los años 80 por el modelo económico neoliberal y sus políticas de libre mercado y flexibilización del trabajo. El precariado lo integran personas que rechazan el antiguo consenso y los esquemas políticos establecidos en el siglo XX. Este fenómeno no es un accidente ni el reflejo del fracaso del sistema económico, si no un efecto proyectado por el propio modelo. La abertura globalizada de mercados que se aceleró expansivamente en los años 90, incorporó más de dos mil millones de personas a las nuevas cadenas de producción, triplicando por tres la mano de obra disponible para la industria en un breve período de tiempo. Las expectativas salariales de los trabajadores de países asiáticos emergentes y lo que estaban dispuestos a aceptar por su trabajo, muy inferior al costo laboral de las grandes economías de Occidente, colocó gran presión al estancamiento o a la baja sobre los salarios en los países desarrollados. A partir de entonces comenzó a producirse una brecha de desigualdad creciente entre quienes reciben ingresos por rentas del capital y quienes los reciben por el trabajo. Si todos los caminos conducen a Roma, todas las causas que han terminado por desencadenar estos desequilibrios provienen de los excesos del sistema. Un sistema que sabe tenderse sus propias trampas, movimientos y contramovimientos y terminar por fortalecerse en sus maniobras correctivas. La pandemia fue un impase muy oportuno que permitió experimentar algunos formatos de trabajo, implementar y dar curso acelerado a la implantación de desarrollos y procesos tecnológicos y de IA y medir el impacto sobre procesos y dinámicas sociales. La recuperación o no de los niveles de crecimiento de China, el papel que finalmente juegue India y la forma en la que Estados Unidos pueda o no mantener la hegemonía, definirán los próximos acontecimientos en un ciclo de globalización que ha demostrado salirse del carril, ser algo menos predecible y por el momento permanecer desacelerado. Para Standing, el empleo temporal o inseguro no es el único factor que define al precariado. Señala como condiciones aun más relevantes, la ausencia de una identidad ocupacional que proporcione una narrativa de vida, la falta o pérdida de acceso a prestaciones sociales y una continua merma de derechos. Se trata además de la primera clase emergente en la historia con cualificación superior al tipo de trabajo que desempeña y se caracteriza por estar sometida a una constante sensación de vértigo e incertidumbre que produce estrés y ansiedad, además de una violenta ira. El precariado no es homogéneo, integra grupos de origen diverso, hijos de la clase obrera tradicional relegados de las oportunidades de trabajo y golpeados por la globalización, emigrantes y minorías desadaptadas en su entorno y jóvenes con formación universitaria superior que en los engranajes del sistema no consiguen concretar las expectativas que el propio sistema prometía. Los dos primeros tienden a ser más permeables a los discursos populistas y nacionalistas de la extrema derecha emergente aun cuando puedan formar parte de minorías. El tercer grupo suele buscar respuestas en el extremo opuesto, reniega del stablishment y se manifiesta en contra de todas las estructuras del consenso político y económico establecido. 2008 inició el cierre de un ciclo. En los años que siguieron, la economía dopada a base de imprimir e inyectar dinero dio una falsa sensación de recuperación que eclosionó con el mismo tipo de respuestas y estímulos que se viabilizaron durante la pandemia cuando se paralizaron casi por completo las actividades. La expansión de la economía de plataformas, el avance hacia la automatización y especialmente el desarrollo de la inteligencia artificial, está impactando no solo a la mano de obra no cualificada, paulatinamente va desplazando también a profesionales del segmento salariat, personas asalariadas con formación y conocimientos específicos cuyas habilidades comienzan a ser remplazadas por algoritmos cognitivos. La evolución de este capitalismo algorítmico puede contribuir a que la función del Estado continúe diluyéndose o bien, por el contrario, a que el control estatal se intensifique y avance hacia modelos de corte autoritario. De forma puntual y en relación al trabajo, casos como el reciente despido de la plantilla de la versión en español de Gizmodo permiten vislumbrar los efectos que a no muy largo plazo estas tendencias tendrán sobre el empleo. Phillip Brown, autor del libro The Global Auction, habla de un proceso de taylorismo digital indicando que gran parte de la fuerza de trabajo que antes era contratada por su expertise y talento está siendo estandarizada lo que continuará llevando los salarios a la baja reduciendo oportunidades y crecimiento. Como sucedía en las subastas de actividades temporarias para mano de obra no cualificada en los grandes puertos de Europa durante el siglo XIX, en el futuro próximo la forma habitual de acceder al trabajo puede generalizarse adoptando el modelo bajo demanda o por subasta, oportunidades por hora, por día, por proyecto. Ya es un hecho en el formato call on que utilizan las principales plataformas de servicios (Uber o Airbnb) o en las que conectan la demanda de talento con trabajadores freelance descentralizados (UpWork o Toptal). Para Damon Silvers, abogado y asesor que ha ejercido varios cargos públicos en la administración norteamericana, a medida que se incrementa la automatización productiva e intelectual y entramos en la lógica de la digitalización, en la relación que juega el capital, el trabajo y la tecnología, el empleo puede ir conformándose como una sucesión de tareas de corto plazo cada vez más sustituibles. Jeremy Rifkin, economista, activista y teórico social, va un paso más allá. Considera que la precarización es un período intermedio que desembocará en una era sin trabajo. La expansión de la robótica, la inteligencia artificial, la automatización y el control de la información y de los datos, dará paso a una economía que podrá prescindir casi por completo de fuerza de trabajo humana. En ese escenario, la renta básica universal será imprescindible, se necesitarán nuevos y muy diferentes modelos de consenso y un profundo cambio socio-cultural y político que horizontalice las estructuras. Para Rifkin, la respuesta a la crisis climática, a la disrupción del ecosistema y a la desigualdad creciente en la distribución de riqueza es la economía colaborativa, de costo marginal cero, que deje atrás los combustibles fósiles y se sustente en energías renovables. Para economistas más carnavalescos, en ese futuro sin trabajo, el pan y circo del momento serán la renta básica, las drogas y el entretenimiento gratis. Es decir, una vuelta más de tuerca con la que el sistema se reconduce a sí mismo manteniendo la jerarquía y hasta reduciendo las castas: los que reciben y los que otorgan la renta básica universal. Si las últimas décadas no fueron el fin de la historia, tal vez hayan abierto la puerta al fin de la clase media . Lada Koroleva fue acusada de fraude por algunas personas de las que recibió donaciones. Se dijo que aprovechaba las redes e inventaba historias sobre su separación y desamparo para sacar dinero a costa de la buena voluntad de la gente. Sus perfiles en redes son confusos. Tras la funa, la chica hizo su descargo en un programa de televisión diciendo que la vida le había enseñado que es mejor recibir ayuda solo en forma de trabajo pues cuando el apoyo llega en dinero, no hay manera de evitar sospechas. Según sus declaraciones, ahora tiene otro hijo, por la noche trabaja en una floristería, limpia apartamentos y continúa ocasionalmente con el delivery para completar la renta. Aunque su objetivo es dejarlo en algún momento para que los niños, que han vivido así desde que nacieron, no tengan que seguir trabajando ni desperdigados a cargo de desconocidos o familiares. Ocasionalmente han aparecido en Instagram nuevos llamados a transferir dinero a una cuenta bancaria para ayudar a Lada Koroleva y sus hijos. Hasta la fecha, no se sabe si ella tiene alguna relación con esa iniciativa ni si su marido sigue vivo o cayó en el frente. Julia sin apellido se perdió en el tiempo como la mayoría a lo largo de la historia. La vieja sardina salada y tiesa la entregó por unas monedas a la retaguardia de abastecimiento del grupo de invasores que los interceptó no muy lejos de Roma. Los mellizos se los quedó. Parecían sanos y robustos, tendría oportunidad de sacar mejor tajada vendiéndolos por buen dinero en otra ocasión. Tan pequeños, de nada le servían al ejército. Yohana Agurto, la profesora chilena del pequeño emprendimiento, supo de primera mano lo que significa la mezquindad. En su caso, los abogados de William Wallace ejercitaban un derecho protegido por la ley y a fin de cuentas, el episodio terminó bien y con acuerdo. Por el contrario, con la empresaria oportunista tuvo que contratar a una abogada para defender su marca en tribunales. El pleito debió terminar a su favor pues Yohana continúa vendiendo en redes siete u ocho variedades de miel Gibson. Pasados un par de años, su caso no es mucho más que la anécdota olvidada de lo que un día fue un buen titular, el mismo destino que la velocidad mediática reserva a los empleados de Gizmodo que fueron despedidos por video llamada a principios de septiembre. Dime en qué trabajas… Al otro lado de las historias cotidianas, la superposición simultanea de crisis como crisis sistémica parece una conjunción astrológica de mal agüero. Crisis retroalimentada por la sensación y el discurso de crisis. Al menos desde el punto de vista occidental, el que tenemos más a mano y de cuyo cuadrado mental nos resulta complejo salir, porque mientras nosotros especulamos los chinos trabajan. Y el futuro está, si está y aun fuera una posibilidad disponible, dios sabe dónde. Roma no cayó en un día. Nosotros tampoco lo haremos y si caemos tal vez ni siquiera debamos lamentarlo. O sí. En el ruido de la batalla global de narrativas, el sistema se encuentra en un punto de inflexión y reajuste. Un ajuste que no atiende a ideologías si no al desgaste de los ciclos económicos y a la evolución e intereses de quienes dominan o intentan dominar los recursos, el aparato productivo y el desarrollo tecnológico. Ante todo la economía, el resto es literatura. Delivery Club es la empresa de reparto para la que alguna vez trabajó Lada Koroleva. En una de sus campañas empapelaron Moscú con un eslogan que decía: ‘tu pedido te lo entregará un profesor de literatura”, idem ‘una artista galardonada”, ídem “un periodista”. Cuando lo leí me acordé de la época en que vivía en Buenos Aires. Los argentinos son expertos en crisis y reconocidos por su talento y creatividad publicitaria. Allá por el 2000, más de veinte años antes que los anuncios de la empresa rusa, en los letreros del techo de los taxis de la capital circulaba una campaña de Páginas Amarillas con el siguiente mensaje: “Arquitectos, acá (refiriéndose al conductor del taxi) o en Páginas Amarillas”. “Ingenieros, acá o en Páginas Amarillas”. “Abogados, acá o en Páginas Amarillas”. Una campaña simple, tragicómica, lacerante, de alto impacto y que en su momento para nadie pasó desapercibida. Los entusiastas del pensamiento positivo dirían que la creatividad morbosa también puede encontrar en la crisis una oportunidad de éxito. Versión del texto publicado en revista Saposcat Precariat trabajo precarizado
- El cuchicheo de las mujeres: genealogía y presente de nuestras insubordinaciones
Mujeres en la mira. Violencia simbólica, desobediencia y creación es el título del último libro de Marta Fernández Boccardo. Es un libro para todas, porque todas estamos en la mira. A veces lo sabemos, claro que lo sabemos. Otras no tanto, otras parece que olvidamos. Es que hay que vivir ¿no?, mientras tanto vivimos. ¿Por qué es importante decir que estamos en la mira? Porque a algunas nos matan, a otras nos pegan, a otras nos violan o abusan, a otras nos atacan, a otras nos persiguen, o nos encierran, a otras nos silencian o ignoran. Nos oprimen y subordinan. Voy a detenerme aquí, porque quiero sobretodo contarles acerca del libro que Marta nos escribió y nos dedica. Bueno, a eso ha dedicado y dedica gran parte de su vida. Ella es feminista antes que muchas de nosotras sepamos qué quería decir eso. Y si tengo que presentar a la autora -aquí no hace falta, pero si ustedes no la conocieran- diría además que es una feminista alegre. Conoce y puede desgranar las violencias que padecemos, algunas más que otras, pero conoce también nuestra inagotable potencia desobediente y creadora. He leído este libro hermoso varias veces, tuve el gusto de acompañarlo en su misma gestación. Sin embargo, me sigue sucediendo, recorro las palabras, las hojas, los capítulos, y el libro hace esa magia, una y otra vez la hace: me enciende. ¿Será que ha surgido del cuchicheo insolente y perseverante de las mujeres, de sus voces incisivas y de sus plumas rebeldes? Eso nos cuenta la autora, que su sensibilidad en la escucha (tan valiosa para les psicologues y psicoanalistas) y el deseo de escribir, se han nutrido de ese cuchicheo. Marta empieza, entonces, poniendo en valor ese registro vital de la experiencia femenina a lo largo de los siglos y los mundos que forman parte de este planeta. El cuchicheo nos pertenece a nosotras, supongo por ambos motivos, por la violencia permanente de los múltiples silencios impuestos, y porque aún en los márgenes y desvanes y sótanos y cocinas y pasillos y páramos de esos silencios nos las ingeniamos para hacer nuestras las palabras, para levantarlas y alzarlas. También lo hicimos con la palabra escrita con tinta en diarios íntimos, cartas, papelitos guardados en cajones, bolsillos y carteras, en periódicos y libros también. Lo hemos hecho, aún lo hacemos. Creamos las desobedientes tretas del débil, diría parafraseando a Marta y a Josefina Ludmer, que escribió acerca del silencio y de la escritura de Sor Juana Inés de la Cruz, porque la violencia contra las mujeres tiene siglos de vida, la misma edad que tienen las tretas de la resistencia y el descaro y el coraje de las mujeres aún dentro de los límites del imperio de la subordinación. La escritura nos ha rescatado –si hay lectores que sepan leer lo verán- poniendo en valor los géneros llamados menores, o casualmente llamados “géneros de la realidad”. La correspondencia y el diario íntimo están a la cabeza en esa lista en cuanto al trabajo de escritura, podríamos decir que el cuchicheo es quien encabeza esa lista en el registro oral. En esos universos marginales las mujeres hemos creado discursos literarios, psicoanalíticos y filosóficos que otras mujeres, siglos después, estamos desenterrando y liberando de sepultamientos, descalificaciones u omisiones. Luego, también en los divanes de los consultorios, las mujeres con sus sufrimientos fundaron una escucha particular. A ese trabajo de escribir lo escuchado y lo leído se arrojó Marta, en este libro. Este libro tan importante es una herramienta valiosísima para todes les trabajadores del campo de la salud mental, y para todes aquelles que quieran leerlo, pero además es una pieza de denuncia de violencias permanentes, dolorosas, atroces muchas de ellas, descarnadas. Es un libro fundamental hoy, sí, hoy mismo, en estos días nos debatimos también al filo de la amenaza fascista que nos está pisando los talones. Marta, y esto me resulta un logro central en su libro, pone el foco en el negacionismo. Diría que lo reconoce y visibiliza en tanto treta del opresor. El opresor tiene sus tretas, por supuesto, y esa es una con la que arremete, incansable. Marta es una aguda lectora de esas tretas negacionistas que no cesan, que no descansan nunca, arrasando con el lenguaje y la memoria, sembrando dudas y sombras. Marta recupera y hace acopio de biografías en las que se tramaron padecimientos y rebeliones, de las muchas e infinitas mujeres expulsadas o atrincheradas en las fronteras de esos sitios, según la autora, en los que se construye poder y se disfruta placer. Esas biografías son el reverso del lugar que históricamente se nos reservó como “universo de lo femenino”. Pero, además, Marta Fernández Boccardo se ocupa de mostrar cómo la violencia simbólica es constitutiva de nuestros psiquismos, de cada uno de ellos, y la manera en que esa violencia nos subjetiva, armada de culpa, vergüenza, y terror, encarnada en nuestros cuerpos materiales. Esa operación de lectura restituye a los síntomas confiscados en la psicopatología su valor de salud. Otra treta del débil, porque el inconsciente también tiene sus tretas, fue y sigue siendo sintomatizar la pulcra y límpida normativización, o sobreadaptación, a la que nos encomendaron. A la que nos encomendamos. Este es un libro de historia, y es un libro de actualidad, en esa notable paradoja cabalga la autora. Es un libro formado por historias de singularidades y de tramas colectivas, pero también sabe mostrar cómo lo colectivo late en las singularidades. Nuestra genealogía de insubordinaciones nos ha dado todo tipo de nombres: histéricas, locas, putas, brujas, negras, chinas, tontas, peligrosas, inestables, ilícitas. Desde la expresidenta y vicepresidenta Cristina, de este país nuestro, hasta la negra Milagro. Ingratas y rebeldes, y eso que el patriarcado nos ha querido santas y madres, nos ha resguardado en el hogar, o el claustro, nos ha dado el privilegio de ocuparnos de las tareas de cuidado y con bajas o nulas remuneraciones porque claro que lo hacemos por amor. Siempre podemos soñar con que el beso de algún príncipe nos despierte, además. Hemos sido durante siglos las madres y mujeres sanas del patriarcado, las obedientes. Ahora, ojo que las ilícitas e insanas nos asociamos (Marta lee con ironía la ilícita asociación) y podemos ser marea verde. Marta, leyendo a Rita Segato, plantea que el femicidio llegó para aleccionarnos, como herencia colonial, ya que en las sociedades indígenas no existía. La idea de género y raza resultaron ser instrumentos de dominación y opresión que gozan de buena salud. El “progreso” ha traído particulares conquistas, lo sabemos. Marta investiga en el concepto de interseccionalidad y con esa herramienta despliega su propio trabajo de pensamiento. Nos muestra cómo en los cuerpos de niñas, adolescentes y mujeres se juega con toda su crueldad la interseccionalidad de las opresiones. En particular, indaga y revela esa autóctona costumbre de algunos territorios de nuestro país: el denominado “chineo”, y que la autora nombra como etnocidio y crimen de odio. Los otros días, leyendo a Sara Ahmed, encontré esté pequeño párrafo que viene muy a cuento: “…llamar a un problema por su nombre puede sentirse como magnificar el problema: permitir que algo adquiera una densidad social y física reuniendo en una cosa tangible lo que de otro modo serían experiencias dispersas… hacemos que las cosas sean más grandes con solo negarnos a empequeñecerlas” y luego escribe: “la conciencia feminista y antirracista implica no solamente encontrar las palabras, sino entender a través de las palabras…la dirección que toma la violencia: la violencia se dirige más hacia unos cuerpos que hacia otros”. Luego, el libro se meterá con términos menos autóctonos y sin embargo bien nuestros: gaslighting, backlash, lawfare. No es lenguaje inclusivo, es el lenguaje que importamos desde el primer mundo, porque se aplican muy bien en estos lares. Marta Fernández Boccardo rastrea los modos en que el lenguaje de la violencia, y las prácticas violentas, arraigan en el ámbito amoroso, familiar, político, judicial y mediático. También en el psicoanalítico, por supuesto, empezando por sus mismísimos orígenes. Marta, por último, en este libro lleva a cabo un trabajo de recuperación de la historia no oficial, la historia de las pioneras del psicoanálisis, con sus nombres propios, mujeres que arriesgaron su reputación y su vida incluso, a quienes restituye con su voz y su pluma un sitio en las hojas impresas del psicoanálisis hoy. Quiero enfatizar la referencia que hace a la violencia epistémica, de la que poco o nada se habla, y la referencia al abuso sexual y la violencia emocional dentro del espacio analítico, junto a las complicidades y silencios que se ponen en juego, empezando por el mismo Freud, y Jung. De esto se habla menos aún. Mujeres que han sido decisivas, claves en cuanto a sus numerosos y variados aportes. Sus valentías teñidas de olvido regresan hacia nosotras en estas páginas. Lo cierto es que no conocemos nuestra propia genealogía como mujeres psicoanalistas. Esa herencia, que nos legás, a la que restituís, se suma a nuestra conciencia feminista, y le hace honor a otro de nuestros legados históricos: memoria, verdad y justicia. Walter Benjamin acuñó esa frase que hizo historia: todo acto de cultura es asimismo un acto de barbarie. Volví a esa frase al leer la historia de Emma Eckstein y releer el sueño de la inyección de Irma, sueño fundacional del psicoanálisis. Sepamos que nuestra fundación como psicoanalistas lleva también impresa su marca de violencia. La interpretación de los sueños es deudora, también, de esa historia. La conciencia feminista me sigue enseñando a leer. Mujeres en la mira, acertado título de este libro, y por cierto lo estamos, sin embargo, sepan que también las mujeres somos las que con nuestras armas desobedientes y creativas podemos alterar el punto de mira. Puede ser que el gran amo patriarcal quede desnudo, a la vista de todes, y caiga, de una buena vez. "Mujeres en la mira..." pone en valor las palabras marginales, las cuchicheadas, las prohibidas, las clandestinas, las peligrosas, las dolorosas, las desacatadas y desatadas, las creativas e inventadas, la vida secreta y la vida pública de nuestras palabras.
- Solaris
Galería 3.14 Hasta el 10 de diciembre de 2023 1. Dentro de la variedad de motivos presentes en el arte rupestre -junto a figuras geométricas y representaciones de animales- se encuentran las marcas usualmente denominadas “meandros”. Estas huellas, que datan del Paleolítico y se han encontrado en diversas localizaciones geográficas, fueron hechas con tres o cuatro dedos de una mano sobre la superficie blanda de las paredes de cavernas arcillosas. La manifestación más básica y simple de un cuerpo humano, equivalente a las marcas que las bestias hacen con sus garras, estas huellas guardarán para siempre el misterio de su origen y propósito. ¿Signos rituales? ¿Símbolos vinculados a la fertilidad? ¿Algún tipo de notación o registro de eventos? ¿Diseños decorativos? La constatación de que estas marcas -que frecuentemente se acumulan unas sobre otras en lugares de difícil acceso y total oscuridad- han sido realizadas muchas veces por niños pequeños, acrecienta su misterio y abre más preguntas sobre quiénes eran esos seres, tan remotos y distantes pero al mismo tiempo tan cercanos, tan humanos. 2. Las vasijas de cerámica provenientes de la cultura Moche -civilización pre-incaica que floreció en la costa norte del Perú entre los años 100 y 800 d.C.-se caracterizan por su notable desarrollo técnico y formal. Estas vasijas, que podían servir propósitos tanto domésticos como rituales, poseen una extraordinaria variedad de formas que van mucho más allá de la función de contener líquidos o alimentos. Frutas, animales, hombres y mujeres, divinidades con rasgos animales, cerros y modelos arquitectónicos son algunas de las figuras que los alfareros mochicas agregaron a la forma esencial de un contenedor. La enorme riqueza y variedad de estas imágenes, así como su delicadeza y perfección técnica, nos hablan de un exceso que desborda lo utilitario, de un deseo de dotar a esos objetos de un sentido que trasciende lo meramente funcional a través del juego de la imaginación. 3. El psicoanalista inglés Donald Winnicott acuñó en el año 1953 el término “objeto transicional” para referirse a aquellos objetos que, en una temprana etapa del desarrollo infantil, establecen la primera diferenciación entre sujeto y objeto, situándose en una “zona intermedia de la experiencia”. Son los primeros objetos con los que se relaciona el niño, su primera posesión "no-yo", que existe para él o ella en un espacio limítrofe en el cual la separación entre el "interior" y el "exterior" no está definida y el contacto físico es la principal forma de relacionarse con el mundo. En palabras de Winnicott: “los objetos y fenómenos transicionales pertenecen al reino de la ilusión que constituye la base de iniciación de la experiencia”. Estos objetos comparten en general la característica de poder ser poseídos y manipulados por el niño, y pueden adoptar distintas formas, desde una simple manta hasta un objeto fabricado -”juguete”- para cumplir esa función. Los juguetes que se fabrican para infantes, de materiales como plástico, silicona, madera o tela, están diseñados para ser tocados y chupados. Su forma se adapta a la anatomía y escala de las manos de niños pequeños y a su impulso natural de llevarse todo a la boca, fuente de sensaciones placenteras. Poseen una variedad inagotable de formas inesperadas y caprichosas, un exceso, derivado en este caso de la ambigüedad propia de la función que esperan cumplir: estimular y satisfacer. GALERÍA 3.14 Av. Sta. Rosa 2260 Santiago
- Neon City OST, de Victor Mahana
El artista visual y músico Victor Mahana lanza su disco Neon City OST. Se trata de una obra que explora estéticas y actitudes de los últimos cuarenta años, reflejando en paisajes urbanos la crisis del relato histórico que marca a la sociedad de post guerra fría. Neon City OST se recorre como un viaje progresivo, una especie de película o video juego imaginario que tiene distintas etapas. Cada tema puede ser escuchado como un paisaje sonoro y visual, que sumerge al oído en una atmósfera distinta, haciéndonos pasar por ideas y estados de ánimo contradictorios. El imaginario de Neon City OST se inspira en el retrofuturismo, recuperando sonoridades que se produjeron entre finales de los 80 y mediados de los 90. El retrofuturismo es un movimiento que tiene su origen en la añoranza del pasado y que muestra la influencia de las representaciones de un futuro imaginado, distópico, caracterizado por la fusión entre la estética retro y la utopía tecnológica. Esta sensibilidad explora las tensiones entre pasado y futuro, y las contradicciones que impone el avance tecnológico que, por un lado, se plantea como posibilidad de poder y, por el otro, tiene efectos alienantes. Mahana también forma parte del proyecto Diáspora Trío, banda que reinterpreta la música árabe de la diáspora Palestina y Siria presentando una versión contemporánea chileno-árabe de la música de oriente.
- Primavera con libros
Los bares reciben la primavera con mesas en las veredas, el atardecer se convierte en el momento cumbre de la jornada y no hay nada mejor que tener un libro en la cartera o el morral para sentarse a disfrutar del calorcito que entibia y no quema. A continuación, una menuda lista de lecturas para afilar la mirada (como verán, mucha flor y mucho olvido). Flores extrañas, Donal Ryan Sí, es Donal sin d final. No es una errata. Ya desde ese desconcierto mínimo no pude evitar hacerme de esta novela oscura pero hermosamente contada. Considerada como la mejor obra de ficción del 2020 en los Irish Book Awards, Flores extrañas es la quinta novela de Ryan y narra la historia de Moll, una joven que desaparece de su casa una mañana de 1973. Varios años después, un hombre se presenta en la casa de los padres de Moll y la herida se abre como si nunca hubiese sanado. > Sajalín Editores, 2023 Regreso a las flores, Lucio Vellucci Narrada en segunda persona, Regreso a las flores exhala nostalgia. El narrador vuelve a la casa de su abuelo para revisar su pasado a medida que escribe un diario (lo curioso es que no se trata de un diario canónico, normativo, sino una especie de larga carta dirigida a alguien cercano que quedó lejos). También viaja hasta el Delta para escaparse, esconderse de no sabemos qué o quién. La naturaleza está de su lado y Perro parece ser la única compañía que está dispuesto a tolerar. Un libro bellísimo que incluye imágenes que remiten a esa naturaleza deseada, a ese refugio que quizás sea el único posible. > Enero Editorial, 2023 El entretiempo, María Carman Una nouvelle sobre la angustia de no saber. La narradora de esta historia pierde a su mamá: mejor dicho, se la arrancan cuando tiene 11 años. O mejor dicho aún: se la desaparecen. Junto con su madre, los militares también se llevan a la hermana por venir. Pasan los años y la narradora parece llevar una vida más o menos tranquila, hasta que aparece un periodista que quiere ponerla a hablar. Y es ahí cuando la historia pone primera y arranca hasta convertirse en una novela noir. > Híbrida, 2023 Hambre de piel, Alejandro Alfie La novela de Alfie tiene sus años, llega desde un mundo que ya nos parece lejano aunque vivimos aún de sus réplicas. Curioso que Alfie haga confluir en una misma historia los efectos de los atentados del 11 de septiembre y una especie de premonición del encierro que viviríamos años después con la llegada de la pandemia de COVID-19. Una novela distópica ambientada en una sociedad de control. El prólogo es de Christian Ferrer, una joyita. > Dunken, 2004 Poetas y pintores, John Ashberry y col. Belleza de edición. Poetas y pintores es una obra textovisual que hibrida poesía, ensayo y arte visual. Siete poetas estadounidenses, entre ellos Ezra Pound, Gertude Stein y Elizabeth Bishop, escriben sobre los artistas que los influenciaron y acerca de la relación entre lengua e imagen. El texto de la contraportada es del argentino Eduardo Stupía y es una belleza. > Fadel & Fadel, 2023 Zona urbana. Ensayo de lectura sobre Walter Benjamin, Martín Kohan Agotado durante muchos años, vuelve este ensayo de Kohan sobre las ciudades fundamentales en la obra de Walter Benjamin: París (claro), Moscú, Berlín y Nápoles. Kohan, uno más lúcidos lectores de la obra de Benjamin, traza sentidos a partir de un recorrido territorial que es al mismo tiempo semiótico. > Eterna Cadencia, 2023 Amor libre, Tessa Hadley La de Hadley es una novela que reflexiona sobre los mandatos, las estructuras instituidas, lo que se considera normal, también la rutina de las vidas cómodas y apacibles. Y explora lo que sucede cuando ese orden se altera, se resquebraja, se rompe en fragmentos irreconocibles. Los Fischer son una pareja tradicional: ella, ama de casa; él, diplomático. Juntos tienen una hija adolescente. Pero corren los años setenta y todas las certezas están a punto de derrumbarse, sobre todo la idea de lo que significa una pareja tradicional, una vida aburguesada y quieta. > Sexto Piso, 2022
- Reptil [pieza del nuevo libro Avidez, de Lina Meruane]
Dicen que desde la incubadora emití un siseo que inquietó a la enfermera. Dicen que al intentar sacarme, sintió el frío de una lengua prensil atrapando uno de sus dedos. Dicen que llegó asustada a la habitación donde debía entregarme: rugosa y paticorta, yo había reptado hasta el cuello bordado de su delantal y arrancado un trocito de tela. Dicen que mi madre no quiso amamantarme: mi lengua le gastaba el pezón. Eso dicen: que yo la hacía sangrar, que la dejaba malherida, que la lija en mi boca agrietaba y deshacía los chupetes de goma. Dicen tantas cosas, mi madre, mi otra madre. Que todo era efecto de la radiación a la que habíamos sido expuestas, ellas y yo. Que no éramos las únicas, que había otros niños sorprendentes, otras niñas raras que no se curaban de su rareza. Dicen, por aclarar, que yo no era una niña hambrienta. Era otra cosa, la mía; era que mi lengua se activaba ante el más mínimo roce con otra piel, con fundas, mantas, bolsas de plástico o la cáscara de un huevo, o ante la cercanía de un juguete cualquiera, un trencito metálico, una muñeca, un osito de peluche que también destruiría con mi lengua. Dicen mis madres que a los doce yo había pulido uno a uno los muebles de mi habitación: desnudé mi cama de su pintura blanca y el secreter de su oscuro barniz pero me abstuve, obediente, de las escaleras que tenía prohibidas. Pronto descubrí que las maderas no sabían todas igual: eran blandas y sabrosas las molduras de cedro en tanto el roble de la estantería era desolador. Aprendí a vomitar los aglomerados que mi saliva degradaba porque la cola irritaba mis papilas. Dicen que no trataron los males que mi lengua cogía en su impetuoso recorrido, a ver si espabilaba y me portaba como niña. Porque mi conducta estaba lejos de ser humana, dicen, levantando las cejas una, tosiendo secamente la otra. Y no, no me mandarían a la escuela mientras yo me las diera de reptil. Pero yo quería tanto salir de esa casa de persianas bajas a las que nunca venía nadie de visita. Quería tanto ir a la escuela en días de sol, reposar sobre una piedra con otras niñas alrededor. Eso me decía sin decirlo escuchándolas debatir. Que si prometía no arremeter contra los pupitres. Que si me dejaría tentar por la pizarra. Que si nos denunciarían por las sillas cojas que causaban accidentes. Que si sembraría el terror en la sala de clases. Una empezaba susurrando su pregunta y la otra la terminaba levantando la voz. Dicen asimismo que si reprendían mis modos reptilianos yo corría hacia mi pieza y me tiraba sobre el colchón raído y las sábanas rajadas que ellas ya no remendaban, y me entregaba a un berrinche que ellas no atendían: sospechaban que quería obligarlas a arrastrarse y pedir perdón. Dicen que una vez lloré por horas hasta sucumbir a una fiebre que me quemó el rostro e hizo arder mis orejas, y que en vez de dormirme derrotada por la temperatura vi la forma de vengarme de ellas. Áspera y enhiesta, mi lengua insomne se levantó hacia la fresca pared de las horas nocturnas y halló el borde del papel aflojado por la lluvia. Se introdujo ahí, salivando, profusa, y fue descascarando la pared, descubriendo las escamas del empapelado anterior. Era papel sobre papel sobre papel lo que fue pelando mi lengua hasta acariciar la piel del muro. Su calcio primitivo. Dicen que desesperaron al encontrar las paredes desnudas, a la mañana siguiente. Que sintieron un odioso desasosiego al verme dormida pero sonriendo, los labios colorados, cuarteados por la destrucción. Dicen que en el más atroz de los silencios levantaron las pilas de papel como si fuera la membrana de una serpiente y barrieron las migas del pegamento y luego enderezaron, sujeto todavía al clavito de la pared, el opacado óvalo del espejo. Y dicen que salieron al jardín y discutieron qué hacer. Si poner un candado entre mis muelas (mi madre conocía ese dispositivo para adelgazar, pero la otra presintió que yo arrasaría con él) o si llevarme a un cirujano para que rebanara mi lengua de una vez, la lengua de su prolongado sufrimiento. (Pero dicen que mi madre se negó citando el cuento del dentista que, tras arrancarle la lengua a su enemigo, veía brotar del muñón una infinidad de vertiginosas lengüitas). Dicen, ahora, que fue mi otra madre quien impuso la idea de mandarme a la escuela, como yo quería, para que fueran otros quienes se ocuparan de mí. Me compraron un jumper azul y una blusa blanca de poliéster y calcetines largos y zapatos negros de charol. Me arreglaron el pelo en un moño alto y me atravesaron aritos de plata en las orejas. Y me sentaron en la cocina y me dijeron que yo ya era una niña, una mujercita, un ser humano, que incluso era preciosa. Me tomaron una foto para que me viera, pero yo solo me fijé en mis rodillas flacas, asomadas en el ruedo del uniforme. Antes de salir me advirtieron (mi madre sollozaba cubriéndose los labios) que cerrara bien la boca si no quería meterme en problemas. Los problemas en que de inmediato me introduje, dicen, porque me bastó con poner un pie, una pierna, medio cuerpo dentro del aula, me bastó con responder al saludo de la maestra para que mi lengua se mostrara en toda su bífida longitud. La maestra palideció. Unas alumnas chillaron (¡iguana!, ¡lagarta!, ¡serpiente!, ¡demonio radioactivo!), otras corrieron al fondo de la sala y se taparon las orejas, otras arrugaron la nariz e intercambiaron sílabas cortopunzantes entre sí. Escupían y frotaban sus manos. Dicen (lo insinúa mi madre, mi otra lo corrobora) que esperaron ansiosas esa tarde a que yo regresara. Dicen haberse convencido de que todo había ido bien porque no recibieron ningún llamado de la escuela, ninguna comunicación escrita, ninguna queja mía. Dicen que yo sonreía como encantada, con los labios cerrados, con ojos que sostenían el brillo singular de un oscuro regocijo. Mi madre sorprendida pero acostumbrada a desconfiar, me desnudó de inmediato para cerciorarse de que no trajera moretones bajo el uniforme; y no, no había golpes. No había herida alguna. No había cortes. Me abrazó y me entregó la caja de maquillaje que acababa de comprarme, para celebrar. Se sirvieron una copa de vino, las dos, brindaron las dos, se dispusieron a preparar la cena y por primera vez pusieron un puesto en la mesa para mí. Pero dicen que yo no tenía hambre. Dicen que me fui a la cama temprano y que ellas asimismo se fueron a dormir después de un whisky. Dicen que se abrazaron en la cama aliviadas de haber tomado la decisión correcta. Dicen que en medio de la noche despertaron de súbito las dos, que prendieron la luz a la vez, las dos, que se miraron con una inquietud que pronto fue angustia mientras confirmaban entre ellas que no, no, que esa tarde no habían revisado mi boca, no habían visto mi lengua, no habían oído mi voz. Pieza del libro de cuentos Avidez Lina Meruane Editorial Páginas de Espuma, 2023
- Lejos, muy lejos
Bajo la pregunta por los efectos que ha tenido el Golpe de Estado en el arte contemporáneo chileno, el curador Ignacio Szmulewicz presenta una muestra que incluye piezas que van desde el video, la instalación, la performance, la fotografía, la pintura y el arte textil de artistas que residen en Alemania, España, Suiza, Estados Unidos, Argentina y Holanda. La exposición estará abierta al público hasta el 19 de noviembre en la Galería Artes Visuales de Matucana 100. “Lejos, muy lejos” es una exposición de trece obras de artistas chilenos, de una amplia gama generacional, que comparten la experiencia de habitar en la diáspora del mundo globalizado. Ellos y ellas vuelcan su mirada -desde Alemania, España, Suiza, Estados Unidos, Argentina, Holanda- al país de origen para hacer una revisión artística de su pasado, identidad y heridas, a partir de experiencias personales, investigaciones de archivo, diálogos comunitarios e incluso hallazgos arqueológicos. El nombre de la exposición proviene de “Diálogo de exiliados”, película de 1975 dirigida por Raúl Ruiz que narra la historia de exiliados chilenos en París, donde uno de ellos responde a la pregunta por su procedencia con la letanía “lejos, muy lejos”. La experiencia del exilio y la distancia son los tópicos de la película y también los que utilizó el historiador del arte y curador de la muestra Ignacio Szmulewicz (1986, reside en Santiago de Chile), para preguntarse por los efectos que ha tenido el Golpe de Estado en el arte contemporáneo chileno. “Creo que las actuales generaciones miran el Golpe no solo desde un punto de vista, sino que se han abierto a diferentes relatos”, explica Szmulewicz. Las miradas son diversas y, así, afirma, un grupo de artistas explora el interrumpido proyecto social y utópico de la Unidad Popular; otro mira el Sur Global y las relaciones internacionales que se tejieron en ese momento de la historia; y otros miran sus consecuencias, con la llegada de la transición y el anhelo de transformaciones más radicales. “La distancia es tanto física, emocional, territorial, temporal y conceptual, en la medida que se encuentran nuevas formas de narrar y visualizar el pasado y hoy nuevas temáticas que hacen repensar la historia”, puntualiza el curador. La muestra incluye piezas que van desde el video, la instalación, la performance, la fotografía, la pintura y el arte textil de las y los artistas Enrique Ramírez, Johanna Unzueta, Patrick Hamilton, Pilar Quinteros, Paula Baeza Pailamilla, Diego Urbina, Camila Galaz, Celeste Rojas Mugica, Martín La Roche, María Verónica San Martín, Krasna Vukasovic, Ignacio Gatica y Claudia Gutiérrez. “La generación de un relato histórico común, que nos permita sentar las bases de nuestra democracia en el respeto de la memoria y una proyección de futuro, requiere de miradas y elaboraciones artísticas críticas que lo alimente y enriquezca. He ahí el valor de curatorías como la de Lejos, muy lejos. Nos parece valioso poder ofrecer, a través de esta exposición, una mirada distinta que contribuya al momento histórico que estamos revisando”, asegura Cristóbal Gumucio, director ejecutivo de Matucana 100. Para Paula Baeza Pailamilla (1988) -una de las trece artistas que participan de la muestra y cuyo video-performance Anümn / Plantar / Sow (2020) cuestiona el colonialismo contemporáneo de Europa con los pueblos originarios de América Latina-, revisitar la historia de Chile desde el arte es una excelente oportunidad para reflexionar y pensar críticamente las narrativas oficiales del país. “Existen relatos individuales, comunitarios, familiares, locales, que han sido invisibilizados, borrados o poco difundidos, existiendo más bien múltiples historias en un territorio. El desafío está en develar esas otras historias y experiencias que componen el núcleo de la historia de un país y forman parte de la memoria histórica. Para mí Chile no solo implica lo "chileno", tiene que ver con las identidades que siempre nos hemos sentido extranjeras en ese territorio, y así también cómo nos hemos extendido a otras latitudes del mundo. Seguimos activando memorias, relatos e identidades que vienen a definir nuestra herida colonial al pensar en Chile fuera de Chile”, explica. La artista es enfática respecto de la relevancia que tiene hacer esta reflexión, especialmente ante la conmemoración de los 50 años del Golpe de Estado: “Debido a los eventos que hemos experimentado en los últimos años, teniendo un panorama mucho mayor de cómo el saqueo en su amplio sentido ha mermado los territorios y a las personas, y además el duro contexto de avance de la derecha en Chile, es que es tan importante que continuemos reflexionando sobre nuestra propia historia a nivel político, económico, social y cultural. Es fundamental continuar resistiendo a los embates del neoliberalismo y creo que desde una práctica artística consciente es posible mantener este tipo de discusiones”. Las y los artistas Paula Baeza Pailamilla (1988, reside en Suiza) Trabaja desde la performance, el textil y la investigación sobre la identidad mapuche y el cuestionamiento al contexto político. Forma parte del colectivo Rangiñtulewfü. Anümn / Plantar / Sow (2020) es una video-performance basada en la recolección de especies vegetales etiquetadas como foráneas en el antiguo Jardín Botánico de Zúrich con el fin de cuestionar el colonialismo de Europa a través de la relación entre las especies arbóreas foráneas y los cuerpos migrantes en Suiza. Camila Galaz (1989, reside en Estados Unidos) Experimenta con el género documental y la autoficción. Vecino vecino (2022) es una instalación multimedial que deconstruye un archivo realizado para la televisión francesa durante la dictadura que abordó la organización armada MAPU Lautaro. Ignacio Gatica (1988, reside en Estados Unidos) Crea instalaciones que estudian los conflictos sociopolíticos del sur global, las maneras en que las ideologías se insertan en nuestro entorno y las formas de colonización actuales. Preface for an automated stratosphere (2023) es un dispositivo tecnológico que presenta en tiempo real la deuda externa de los países de ingresos bajos y medios, excluyendo a Chile que forma parte de la OCDE, basado en la información que entrega el Banco Mundial. Claudia Gutiérrez (1987, reside en Suiza) Despliega obras desde el arte textil que representan paisajes periféricos, objetos o situaciones marginales y de abandono. Confraternidad: el ocaso de las callampas (2023) es un bordado que muestra el desplazamiento de poblaciones durante la dictadura con el propósito de segregar a la población y privatizar el territorio. Patrick Hamilton (1974, reside en España) Cuestiona los conceptos de trabajo, desigualdad y mito del Chile posdictatorial, a la vez que desentierra historias reprimidas por la clase política, económica y cultural. Ultramar Sur (2008-2016) es una instalación multimedial que se aproxima a la historia de dos submarinos nazis instalados en las costas de la Patagonia chilena y argentina. Esta presencia, nunca aclarada oficialmente, la utiliza como metáfora para hablar de la historia oculta de Chile. Martín La Roche (1988, reside en Holanda) Colecciona objetos, imágenes y textos que exploran la construcción de la memoria colectiva desde publicaciones, instalaciones y performances. Museo Legítimo (2017-) consiste en la instalación y performance de un museo itinerante alojado en un sombrero que cuestiona y experimenta con los límites de la autoría y la participación. Para esta curaduría, el artista incluyó objetos de artesanía carcelaria de los centros de detención del archivo del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos. Pilar Quinteros (1988, reside en España) Construye sus obras con materiales efímeros y encontrados, a la vez que explora el video desde lo documental y la ficción. Aceptación radical (Monumento a la desgracia de aquí) (2023) es una pieza de site- specific que toma las figuras del Chonchón y el Piuché, seres mitológicos de la zona central de Chile y Chiloé, como representaciones del mal augurio, la adversidad y nuestra entereza para sobrellevarla una y otra vez. Enrique Ramírez (1979, reside en Alemania) Construye narrativas que circulan entre lo poético y lo político, que tratan temas como el viaje, la historia y los flujos migratorios. Océano (2013) es una videoinstalación que retrata el viaje de un barco carguero desde Valparaíso, Chile, a Dunkerque, Francia, creando un paisaje sublime del consumo global. Celeste Rojas Mugica (1987, reside entre Argentina y País Vasco) Aborda la relación entre memoria, violencia e imaginarios en los territorios. En sus obras rastrea la potencia política de los archivos. Ejercicios de aridez (2017-2021) es un proyecto polimorfo de fotografía, videoinstalaciones, instalación y web que revisa la imagen de un corvo trazado en el desierto de Atacama para abordar las complejidades actuales de la violación a los derechos humanos y los territorios durante la dictadura. María Verónica San Martín (1981, reside en Estados Unidos) Explora las huellas de la historia, la memoria y el trauma por medio de libros de artista, instalaciones y performances. Dignidad (2018-) es un libro de artista, un archivo y una serie de performance que proponen una exploración crítica de las violaciones a los derechos humanos ocurridas en Colonia Dignidad. Johanna Unzueta (1974, reside en Alemania) Explora el impacto tecnológico y social del trabajo junto a su relación con la naturaleza a través de acciones, textiles, videos, dibujos y pinturas abstractas. La fábrica (2020) es un video en formato 8mm que registra a la industria textil Bellavista Oveja Tomé y su abandono producto del cambio neoliberal en la sociedad chilena. Diego Urbina (1991, reside en Estados Unidos) Fotografía la contingencia política, social y cultural de Chile. El retrato, lo textual y el archivo son constantes en su obra. Marica tú, marica yo (2023) aborda la inmigración y la actualidad. Realizada para esta curaduría, el proyecto fotográfico está orientado a retratar a chilenos de la comunidad queer en Nueva York y registrar sus relatos. Krasna Vukasovic (1993, reside en Alemania) Elabora sus pinturas a partir de archivos que refieren a episodios históricos. Forma parte del colectivo artístico La Farmacéutica Nacional. Operación Silencio (2023) es una serie de pinturas realizadas en base a las fotografías del libro "Operación Silencio", publicado en Alemania Oriental (República Democrática Alemana) en 1974 y que documenta el Chile de comienzos de la dictadura. IMÁGENES: SEBASTIÁN MEJÍA
- Happy Birthday
Pensando en este primer aniversario de barbarie.lat, recordé la que con certeza debe ser la interpretación más famosa de la canción Feliz Cumpleaños de la que tenemos registro. Vayamos al contexto. Es el 19 de mayo de 1962. En el Madison Square Garden de Nueva York quince mil personas asisten a un evento cuyo objetivo es recaudar fondos para el Partido Demócrata. La entrada cuesta 1.000 dólares por cabeza, hablamos de 1962… Para darle brillo mediático y sacudir los bolsillos de los simpatizantes demócratas, la gala está llena de estrellas y celebridades. Un star-studded event en toda regla. Como broche final, los organizadores deciden incluir en la agenda un homenaje de cumpleaños al presidente Kennedy. Aún faltan diez días, su aniversario es el 29 de mayo, pero no importa, la ocasión es perfecta para cerrar apoteósicamente la velada con un golpe de efecto espectacular e inesperado. A lo largo del evento, desde el micrófono del escenario los presentadores llaman a la diva varias veces, pero Marilyn no se presenta. El público bromea y suelta carcajadas cada vez que su nombre es anunciado de nuevo por megafonía, piensan que se trata de un chiste que forma parte del guion de los anfitriones. Hasta que la rubia por fin aparece. La escena que sigue la conocemos todos, es un ícono de la cultura pop de los últimos sesenta años. Marilyn entra en un escenario que para recibirla queda en total oscuridad. Un único y potente foco la sigue y la ilumina. El Madison Square Garden al completo aplaude y contiene la respiración. Es ella finalmente. Lleva una estola y un vestido ceñido como una segunda piel al cuerpo. Tan ceñido que para cerrarlo tuvieron que coserlo por la espalda una vez puesto. Tan ajustado que no permitía usar ropa interior. Marilyn canta en susurros, se contonea y termina el homenaje presentando la entrada de una torta imposible de dimensiones absurdas que aparece en el escenario portada a hombros por dos cocineros sobre un palanquín mientras invita a las quince mil personas que llenan el Madison Square Garden a desearle feliz cumpleaños al presidente. Happy Birthday, Mr. President. Marilyn cantó como cantó, con el hilo de voz frágil de quienes no tienen voz, como podemos verla y escucharla en la famosa cinta que recoge el momento, quizá la interpretación más nerviosa, intensa y sincera de su vida. Tras la dedicatoria, Kennedy aparece en el escenario, muestra una sonrisa pícara y saluda al público con esta frase: “después de que me han cantado el feliz cumpleaños de una manera tan dulce y estimulante, ahora puedo retirarme de la política”. Jackie no estaba en la gala, no solía acompañar a Kennedy en actos del partido. Se dice que se enfureció con su cuñado Robert por ser el ideólogo de la pantomima del Madison Square Garden. También se dice que cuando se enteró del asunto le comentó a su hermana: ‘la vida es demasiado corta para preocuparse por Marilyn Monroe´. Tres meses después Marilyn estaba muerta. En noviembre del año siguiente, Kennedy es asesinado en Dallas. En esa ocasión sí estaba Jackie acompañándolo. Se ha dicho que solo Marilyn podía haber hecho algo sexy con una canción tan ñoña como el Feliz Cumpleaños. Y ese es quizá el sentido profundo y el espíritu del espectáculo. El poder mistificador y la capacidad hipnótica de la puesta en escena tal como mucho tiempo atrás también lo entendieron romanos y egipcios. La piedra angular del pan y circo como mecanismo capaz de entretener incitando el fervor, las pulsiones y la sangre. Una catarsis hipnótica colectiva que a su vez solo se experimenta de forma anónima, individual y esencialmente subjetiva. Según la tercera acepción de la RAE, espectáculo se define como “cosa que se ofrece a la vista o a la contemplación intelectual y es capaz de atraer la atención y mover el ánimo infundiéndole deleite, asombro, dolor u otros afectos más o menos vivos o nobles”. En cuanto al origen etimológico de la palabra, esta refiere a “actividades en las que, normalmente, el observador (espectador) no participa de manera activa, sino que se limita a presenciar la escena. El vocablo espectáculo viene del latín spectaculum, apelativo nominal del verbo spectare ‘mirar’, ‘contemplar’, ‘observar atentamente’. El verbo latino se derivó de la raíz indoeuropea spek-, a partir de la cual se formó por metátesis el vocablo griego skep, del cual provienen también escéptico y escopo. De la misma raíz indoeuropea se derivaron otras palabras castellanas, tales como espía, espectro, espejo y especular”. Todas estas palabras de origen común también tienen en común ser sugerentes, equívocas y oscuras. Es el ‘sentido’ de espectáculo y no el análisis teórico de Debord sobre la sociedad del espectáculo en la que “todo lo que una vez fue vivido directamente se ha convertido en una mera representación” lo que de esta escena ya legendaria quisiera resaltar. Quizá la fascinación que sobre nosotros ejerce el espectáculo, en el que no participamos física o activamente, pero con el que nos sentimos profundamente involucrados cuando es capaz de conmovernos, tenga que ver con la pulsión voyeur (la inocua y no la patológica) que caracteriza a nuestra especie. Según varias teorías psicoanalíticas, el ser humano nace con la necesidad de mirar, de subjetivar su contexto e integrarse en él a través de la mirada. Se descubre en el otro y en la abstracción de lo que observa como escena. Esa llamada pulsión escópica o estadio del espejo muy relacionada con lo imaginario, aparece cuando la persona adquiere la capacidad de percibir imágenes y de auto percibirse como una unidad. En ese sentido, los humanos seríamos seres escópicos: tenemos la necesidad innata de mirar (y mirarnos) y disfrutamos y gozamos con ello. La actuación de Marilyn Monroe en la velada del 19 de mayo de 1962 es una joya del ‘sentido´ de espectáculo que de forma magistral combina en escena ante el espectador (voyeur ávido de asombro), sexo, política, poder, escenografía artificial e intencionalmente exagerada, chismes y seducción, una composición de realidad especulativa y mímica en la que no es fácil establecer el límite entre lo real y lo actuado. Todavía hoy, con todos sus protagonistas muertos y fuera del contexto de su tiempo histórico, genera morbo. Kennedy fue el primer presidente en utilizar eficazmente el nuevo medio de la televisión para dirigirse y hablar directamente al pueblo estadounidense. Ningún otro presidente había realizado conferencias de prensa televisadas en vivo sin edición previa. Monroe tenía aspiraciones intelectuales y soñaba con interpretar obras de Chejov y O’Neill, pero para Hollywood era otro tipo de mercancía y aplicó toda su maquinaria en convertirla en el primer gran ícono sexual de fama planetaria. Los rumores de que Marilyn mantenía relaciones con los dos hermanos Kennedy a la vez alimentaban los chismes de la época. La puesta en escena del Madison Square Garden tiene lugar en uno de los momentos más intensos de la guerra fría, aún pesaba el desastre de Bahía Cochinos y son los meses en los que se está incubando la crisis de los misiles. Es probable que nada de aquella escenificación fuera casual. Desde esa perspectiva, se ajusta con precisión a la idea de Debord de sociedad-espectáculo como representación infinita. En sus múltiples formatos, canales y medios de difusión masiva, el espectáculo es una poderosa arma de propaganda ideológica, pero no opera como la propaganda. El poder blando que ejerce el espectáculo trabaja en corrientes profundas sobre las emociones y el placer (sea este noble o no). Moldea, impone y expande un imaginario y corpus cultural determinado estimulando y actuando sobre el individuo anónimo y sobre los colectivos con propuestas abiertas. La propaganda es rígida, se auto propone con rayado de cancha previo y pretende que el sujeto se sume sin cuestionar las reglas. El espectáculo elabora en y con los límites del sistema, puede crear propuestas y espacios anti sistémicos, contraculturales, en apariencia de origen ajeno a su naturaleza y matriz, capaces de construir y alimentar sus propios enemigos y monstruos y confundir o engañar a la percepción del sujeto receptor con el mensaje o al propio autor con la aparente subersividad de su obra. Se juega en la provocación apelando a las emociones y colocando al ‘voyeur’ ante la exigencia de tomar un posicionamiento y emitir un juicio crítico, ético, estético o emocional -aunque este haya sido previsto e intencionalmente provocado de antemano. La propaganda ordena, por lo general es obvia y pomposa, solemne, comunica utilizando relatos retóricos, lenguaje ampuloso y entonación grandilocuente y afectada. El espectáculo, como entretenimiento, seduce y explora el lenguaje y los soportes del arte, aunque no siempre consiga crear arte. La propaganda busca adhesión incondicional, el espectáculo, entretener y conmover hasta los tuétanos. Como vehículos de adoctrinamiento ideológico ambos pretenden lo mismo, pero sus dinámicas y estéticas no convergen. Durante los últimos cien años, desde que la tecnología fue introduciendo en la cotidianeidad diferentes medios y canales de comunicación masiva, no es arriesgado decir que los norteamericanos han sido quienes más se han despegado de la propaganda tradicional y más lejos han llevado y mejor han entendido el sentido de espectáculo como maquinaría de poder, de influencia y adoctrinamiento cultural e ideológico. Para que cada quien decida, quedan aquí algunos homenajes y registros de personajes poderosos de la política y el Happy Birthday sexy de una chica triste convertida en el ícono sexual que quizá nunca quiso ser y a la que nunca se le dio oportunidad de mostrar si era algo más que una rubia tonta y una actriz mediocre. Hace mucho tiempo que está muerta pero su leyenda sigue viva y el show debe continuar, aunque es probable que por toda la eternidad deteste el altar que la historia ha reservado para la animita de su iconografía y las subastas de fetiches. HAPPY BIRTHDAY, MR. PRESIDENT | Marilyn Monroe - Madison Square Garden, New York 1962 C днём рожденья, Президент России! [FELIZ CUMPLEAÑOS, PRESIDENTE DE RUSIA] – Itrushki 2014 DIECISIETE MIL JÓVENES RINDEN HOMENAJE AL CAUDILLO FRANCISCO FRANCO NODO [Noticias y Documentales] 1974 EL SUPREMO LÍDER KIM JONG-UN MONTA UN CABALLO BLANCO PARA VISITAR LA MONTAÑA SAGRADA KRT TV Corea del Norte 2020

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