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Se encontraron 1250 resultados sin ingresar un término de búsqueda

  • Pamela Jiles: No hay diferencia entre el Congreso y la farándula

    por Catalina MENA diario LA SEGUNDA Leer + #catalinamena #lasegunda #entrevistas #pamelajiles #congreso #política

  • Denise Lira, artista: Cuando te operan sin anestesia, aprendes a vivir con el dolor

    por Catalina MENA diario LA SEGUNDA Montó una de las exposiciones más vistas y sigue un ritmo frenético. Siente que no tiene tiempo que perder: hace 20 años le detectaron un tumor cerebral. Leer + #catalinamena #lasegunda #entrevistas #deniselira #artecontemporáneo #MAVI

  • Miguel Ángel Felipe, fotógrafo: La portada de LUN es una operación pop

    por Catalina MENA diario LA SEGUNDA Radicado en Chile hace 22 años y actual editor de fotográfico de Las Últimas Noticias, este asturiano mira el país con una mezcla de familiaridad y extrañamiento. Leer + #catalinamena #lasegunda #entrevistas #fotografía #miguelángelfelipe

  • Izkia Siches: Soy morena, crecida en Maipú y educada en un colegio picante

    por Catalina MENA diario LA SEGUNDA Trabaja en infectología en el Hospital San Juan De Dios y es la primera mujer y la más joven presidenta que ha tenido el Colegio Médico de Chile. Leer + #catalinamena #lasegunda #entrevistas #izkiasiches #medicina

  • Oscar Contardo, periodista y escritor: Soy insoportable

    por Catalina MENA diario LA SEGUNDA Su capital es la buena memoria, su motor es la rabia y su obsesión es desnudar ls mecanismos con que el poder abusa cada día. Leer + #catalinamena #lasegunda #oscarcontardo #entrevistas

  • Gustavo Buntinx, crítico y curador de arte peruano: No hay nada más erotizante que el pudor

    por Catalina MENA diario LA SEGUNDA Durante más de 30 años ha puesto en valor imágenes mestizas y populares. Entrando y saliendo del sistema del arte, Gustavo Buntinx es un influyente agitador cultural. Acaba de pasar por Chile para ser jurado de la nueva Beca Fundación Actual-Mavi que financia a artistas chilenos de mediana trayectoria. El nombre de Gustavo Buntinx (61) es sinónimo de persistencia y liderazgo en proyectos latinoamericanos que cruzan arte y política. Historiador, crítico y curador peruano, en los 80 fue un comprometido trostkista y participó de la revolución popular peruana que se anunciaba tras las dictaduras que arrasó con el país vecino en los 70. Después se retiró de la política partidista, porque encontró que reproducía los mismos vicios y juegos de poder que denunciaba, pero siguió ejerciendo el activismo artístico en el gobierno de Fujimori. Lideró acciones poéticas como “Lava la bandera”, que apareció en muchos diarios de todo el mundo. Se trató de un acto público en el que los ciudadanos se congregaban frente al Palacio de Gobierno de Lima con bateas, agua y detergente para lavar el emblema patrio como un acto simbólico contra la corrupción reinante. Este fue uno de los gestos que desarrolló en el contexto de su colectivo “Sociedad Civil”, junto a su mujer de siempre, la artista Susana Torres. Su plataforma de operaciones es Micromuseo (micromuseo.org.pe). Desde allí genera exhibiciones y publicaciones. Él no habla de “arte” (de hecho detesta cada vez más la institución artística) sino de “cultura material”. Un letrero, una artesanía, un traje de baile, una escuela rural, una canción, un recorte de prensa, un icono popular: son esas las manifestaciones que le interesa relevar y colocar en el foco de la atención estética. “ El discurso poliamoroso es una degradación del eros”. -¿Qué es lo político para ti ahora? Es lo colectivo puro, la polis. Una praxis que relaciona a las personas a partir de experiencias reales compartidas y no de dogmas y mandatos. En estos tiempos en que las redes sociales han banalizado todo, dando volumen a las posiciones más burdas y autoritarias, es urgente pensar en la salvación del alma personal y colectiva. Recuperar parte de la esencia de lo humano, que es la interioridad, el recogimiento, la contemplación, la reflexión. -¿Recuperar también lo sagrado en el arte? Yo creo que es una batalla perdida, pero hay que librarla de todas maneras. Borges decía que las únicas causas que valen la pena son las que están perdidas. Para volver a darle dignidad al arte hay que recordar, primero, que el arte no tiene que ver con certezas y dogmas, sino con la contradicción, la complejidad y el vínculo con otros. -Hay un exceso de discurso con pretensiones de superioridad moral. Uno ve muchos artistas dando cátedra en contra del capitalismo, del machismo, del colonialismo, sintiéndose librados de todos esos vicios. Es el imperio de lo políticamente correcto, pero sin ninguna peligrosidad ni riesgo. En tiempos de dictadura militar hacer arte político, contestatario, implicaba arriesgar la vida, porque te podían apresar o desaparecer. Hoy ser transgresor es una moda sin ningún compromiso real. Lo que se está perdiendo es el riesgo del compromiso y también la profundidad. No hay ningún problema con que se haga arte político, pero tiene que surgir de la propia experiencia. -Ahora no hay nada más comercial que ser subversivo. A los coleccionistas les encanta comprar arte subversivo. Y ser monógamo se considera conservador, aburrido. A mí me pasa eso, que llevo muchos años casado y dedico mucho tiempo a la crianza y educación de mis hijos. Eso se considera aburrido. Ahora hay que ser poliamoroso, lo que parecería libertario, pero es el capitalismo en su expresión más perversa e individualista. La ficción de que eres libre de autoconstruirte, realizarte, ser feliz, eternamente joven, potente y que nadie te moleste. Un consumidor ideal. Puedes elegir dentro de un amplio abanico de posibilidades, todas en vitrina, a la vista, y si no te gusta lo cambias y te devuelven tu dinero. El discurso poliamoroso, que aparece como algo muy erótico, es una degradación terminal del eros, porque el verdadero eros no puede dejar de tener misterio. No hay nada más erotizante que el pudor y la reserva. -Claro. Como que esto está todo a la vista. Como una hipertransparencia que no es erótica, sino pornográfica Yo le llamo “pornogracia”. Vivimos en tiempos de pornogracia, es una estructura mental que alude a la transparencia total, a la idea de mostrar todo, pero en realidad no se muestra nada. Es una trama exhibicionista que oculta y que no compromete nada profundo. Yo creo que para involucrarse en cualquier cosa hay que asegurarse de que cumpla cuatro condiciones: la primera es el sudor. Contra la ética de la pereza, hay que insistir en el esfuerzo, que las cosas te cuesten, que transpires. La segunda es el silencio: tienes que poder estar otra vez a solas con tus propios pensamientos. Eso es algo que el sistema aborrece. Hasta en los ascensores te ponen música ambiental y en los restoranes te ponen las pantallas. La tercera es la belleza, el arte. Haz las cosas con un grado de compromiso total, aunque te falten conocimientos y habilidades. Si la entrega es real, el producto final será bello. Pero la cuarta condición es la crucial: es la pérdida. Nunca hagas nada sin saber de ante mano que cuando termines, algo importante habrás perdido. -Claro. Y en el poliamor no hay renuncia. Exacto. Y el amor es renuncia. -Nos van a decir que somos conservadores. Yo no soy conservador, yo soy reaccionario. En algún momento hay que reaccionar. “Yo no enveneno el pozo” -¿Es muy peleador el mundo del arte en Lima? Absolutamente. Los argumentos no se ganan por su peso específico, por su complejidad, por su discernimiento, sino por su estridencia… -El que grita más fuerte gana. El que más insulta y el que más hipócritamente asume falsos activismos. Por ejemplo, se tiran en contra de la feria de arte o de alguna institución. A mí no me molesta que alguien decida prescindir de algo, lo que me parece inaceptable es que pretenda hacer de su proclama un mandato moral exigiendo que todos se comporten según el paradigma de su fantasía megalómana y su narcisismo herido. -Tal vez siempre ha sido así, solo que ahora las redes sociales amplifican la miseria humana. Hay una expresión en inglés: “ Do not poison the well ”, “no envenenes el pozo”. El pozo de agua. En otras palabras, si quieres pelear está bien que lo hagas, pero no lleves ese clima de beligerancia a un punto tal que envenenas el pozo, es decir, vuelves tóxica la existencia compartida para todos. Eso es lo que está sucediendo no solo en el arte, sino en la sociedad en su conjunto. Lo que se está desvirtuando es la propia condición del humano. -¿Has peleado con mucha gente tú? Mucha gente ha querido pelearse conmigo, pero yo decidí que lo que me queda de vida lo quiero dedicar al eros y no al tánatos. Ya no hay gente de izquierdas o de derecha, lo que hay son eróticos o tanáticos. Hay gente que responde a un impulso de vida, para generar una energía de creación, y hay otra gente que busca la manera de destruir al otro. No me interesa un arte cuyo sentido de existencia es denunciar -O tener la razón. Imponer la razón. La cantidad de gente que yo veo involucrada en destruirse mutuamente es impresionante. Cuando considero la posibilidad de trabajar o de reflexionar sobre un proceso, no me interesa ya cuál sea la posición declaradamente política, sino cuál es la pulsión que motiva a esa persona, si quiere crear o quiere destruir. No puedo estar involucrándome con cada narciso herido y con cada patán de las artes. -Entonces no peleas. No me meto en peleas destructivas. Yo no enveneno el pozo. No puedo estar desgastándome en discusiones absurdas y en foros ilegítimos como Facebook, donde nada de lo que se dice es comprobable. Pero si recorres Facebook vas a encontrar las historias más abominables y nauseabundas sobre mi persona… Pero esto no es una condición especial mía, no es un privilegio, le pasa a muchos. -¿Hay que volver a hablar del amor aunque te tilden de kitsch y reaccionaria? No puedo estar más de acuerdo. En algún momento hay que reaccionar. Hay que volver a reivindicar los sentimientos profundos y reponer la idea de un arte que surja de una necesidad interior. Yo lo resumo con un verso de César Vallejo, el poeta. Decía: “Quiero escribir, pero me sale espuma”. ¡Ba! Eso puede interpretarse de 365 maneras. Pero la manera que a mí me interesa es que la generación de un texto cultural o de una obra supera tu voluntad y tu control, es casi una pulsión somática. Es decir, escribo o hago arte porque no puedo dejar de hacerlo. -“Sin querer queriendo”, como decía el Chavo del 8. Esa es una de las frases más sabias, profundas y complejas de la filosofía occidental.

  • Natalia Babarovic: No conozco a nadie que no esté pitiado

    por Catalina MENA para diario LA SEGUNDA La artista chilena lanza un libro sobre sus 30 años de pintura. Una creadora obsesiva y afín a la rareza. Leer + #catalinamena #lasegunda #entrevistas #nataliababarovic #centronacionaldeartecontemporáneo

  • Smiljan Radic abre las puertas de su radical colección

    por Catalina MENA para diario LA SEGUNDA El arquitecto posee un valioso material de un grupo de vanguardia, que entre los 50 y 70 cuestionó sustancialmente su disciplina. Surgidos en Europa, desarrollaron proyectos en papel de extraordinaria potencia. Leer + #catalinamena #reviews #lasegunda #smiljanradic #galeríapatriciaready

  • Gastón Muñoz, curador: Lo que soy se lo debo a mi madre y al mundo que me proporcionó

    por Catalina MENA para diario LA SEGUNDA El hijo de Pamela Jiles se ha convertido en un lúcido agitador intelectual. Su última muestra presenta a varios artistas que reflexionan sobre la urgente realidad del VIH. Leer + #catalinamena #lasegunda #entrevistas #gastónmuñoz #transexualidad #VIH #pamelajiles

  • Tan lejos, tan cerca de Daniel Mansuy

    por Constanza MICHELSON para THE CLINIC ¿Por qué leer a un autor del siglo XIX? La razón es quizás la que convirtió esta entrevista en una conversación (a la que cada uno llegó con los clichés en el bolsillo de lo que sería el otro) porque coincidimos en algo: en que, como Tocqueville, no se pueden pensar los asuntos políticos sin explorar las contradicciones que lo humano tiene. Leer + #constanzamichelson #danielmansuy #filosofía #tocqueville

  • Virginia Errázuriz: Me deprimo como todo el mundo, pero no me aburro

    por Catalina MENA para diario LA SEGUNDA Considerada precursora de la instalación en Chile, ha construido una estética callejera de lo tenue y provisorio. 'Han dicho de mi obra que es como ir al mercado persa, comprar cachureos y tirarlos por ahí', dice. Leer + #catalinamena #lasegunda #entrevistas #virginiaerrázuriz

  • Álvaro Oyarzún: El pintor es un personaje trágico

    por Catalina MENA para diario LA SEGUNDA El autodidacta: así se titula la muestra que abre el 27 de octubre en el Museo de Artes Visuales (MAVI). En ella, Álvaro Oyarzún (57) despliega su actitud como un artista que ha resistido en la pintura, sin haber pasado por estudios académicos y siempre cuestionando el sistema del arte. Un trozo de cuerpo de un animal incierto, una gigantesca excavación en medio de la ciudad, unos moluscos por ahí encontrados en un rincón, un sitio eriazo, la entrada a un autopista, un estacionamiento, el piso vacío de un edificio para oficinas, una carretera, la fachada de una casa, una playa plagada de veraneantes, la habitación de una residencial: las imágenes que pinta Álvaro Oyarzún se escapan a lo que podríamos considerar “digno” de pintar. Aunque están realizadas con mucho virtuosismo pictórico y tienen un fuerte poder de seducción, sus escenas no se parecen a las de la “gran pintura”, sino todo lo contrario. Además los formatos suelen ser pequeños, así como los talleres donde trabaja. “Prefiero la discreción de una pequeña pintura a la elocuencia obscena de la monumentalidad”, dice. Las suyas son situaciones insignificantes, menores, pero que de algún modo habitan en nuestro inconsciente, que forman parte de un imaginario chileno indefinible pero reconocible. Así como la antipoesía es la carne cruda de la poesía –Oyarzún es admirador de Nicanor Parra—también sus “anti-pinturas” son la expresión más genuina, salvaje y cotidiana de la pintura. A veces sus cuadros son un poco repulsivos; otras, son íntimos y tiernos; pero siempre son raros, sorprendentes e irónicos, como la vida misma. Y es que están atravesadas por un cuestionamiento sobre su propio modo de mirar y representar su entorno. De ahí el título de la exhibición que está pronto a montar en el MAVI: El autodidacta: La pintura como una contra imagen. “ El proyecto del autodidacta es un relato de ficción que me he inventado para continuar creyendo en la pintura”, dice. Lo que el artista problematiza es su contradictorio lugar como un pintor chileno, autodidacta y obsesivo, que no pasó por estudios universitarios, pero que desde hace 30 años que viene produciendo gran cantidad de obras, porque pinta 24/7. Ha exhibido en Chile y en Europa, ha resistido en la pintura, pero siempre se ha sentido incómodo con el sistema del arte. Por eso ha entrado y salido de galerías, ha vivido en Santiago y afuera (10 años en Francia y ahora en Viña), ha renegado del sistema y, cada tanto, vuelve. Le complican las modas inventadas, el despliegue de ferias y bienales, las galerías que intentan adueñarse del artista, los precios que suben y bajan al ritmo del capricho, los famosos sin mucho talento y los fracasados talentosos. “El autodidacta es un indagador, experimentador y recolector del mundo visible. Es la figura de aquél que aprende solo, al descampado”, dice. “Eso me autoriza a cuestionar el sistema del arte y, a la vez, ser autocrítico”. A pesar de su aislamiento físico –no viene a Santiago, no va a inauguraciones-- en redes sociales Oyarzún es bien activo. Siempre sube pinturas, reflexiones y críticas y tiene puros likes. Pero hay algo más misterioso en esta exhibición. Y es que su curador, Iván Godoy –quien aparece en las comunicaciones del museo-- murió de cáncer hace pocos meses, en pleno proceso del proyecto. Pintor, historiador de arte, videasta y polemista en Facebook, siguió de cerca los últimos años del trabajo de Oyarzún y escribió alguna vez en la red el siguiente comentario respecto a una obra suya: “Hay algo monstruoso que emerge en el apacible paisaje, la postal se hace infame. La imagen se hace aterradora y lo bucólico, amenazante. La mirada del pintor arrasa con el detalle. Arde el sentido, mientras todo a nuestro alrededor se derrite”. “Pintar es una forma de resistencia absurda y trágica” Tú has persistido en la pintura, a pesar de que de hoy en día no es la vedette de las bienales. Me interesa la pintura justamente porque siempre está pasada de moda. Hoy día la pintura no es portadora de ninguna wevada. Pero tiene recursos que son más perversos, puede comentar la realidad, ficcionarla y manipularla con mucha más libertad. De todos modos estar en la pintura es una forma de resistir y de aguantar. ¿Una forma de resistencia absurda? Sí, absurda y trágica. Ahí se dispara el sentido. En tus pinturas hay muchos paisajes chilenos, que podríamos pensar como anti-paisajes, cosas raras, incluso feas. Es un real que existe, pero que está invisibilizado. Los sitios eriazos, los lugares negados, indignos para el arte. Yo pinto como podría pintar un autodidacta, como alguien que se hace el naïf, el leso, pero se da cuenta de que todo es una tragedia. Creo que mis pinturas comentan cosas de Chile, son como un contra veneno para este sistema de mierda. Y, por otro lado, dan una idea de lo que se puede hacer con la pintura hoy en día, es decir, muy poca cosa. Pero algo es algo. La pintura no puede ser solo un objeto negociable, un producto que se transa en el mercado, pero tampoco hay que darle mucha importancia. Yo la veo como una pequeña posibilidad de sobrevivir al presente. No suena muy esperanzador No sé. Yo soy alegre, optimista. Tengo una pareja que me hace feliz, todos los días salgo a pasear, veo el mar, vivo tranquilo y disfruto pintar, todo el día, rápido, y quedar agotado. Siempre estoy flaco, es mi ejercicio mental y físico. Hago un cuadro y paso al otro, y así no me quedo pegado en nada. Pero cacho que el artista es un personaje trágico y que el arte ha perdido su razón. Hay una imagen romántica y heroica que es insostenible. Se habla del “riesgo”, de la “audacia” del arte, pero son puros clichés. Lo que ahora sucede es una integración, porque todo está totalmente cooptado por el mercado y sus estrategias, y nadie se escapa a eso. Yo tampoco. De hecho vivo de la venta de mis obras. Uno coquetea con el riesgo, pero es mentira. ¿Entonces te sientes mentiroso? No pos. Yo me siento contradictorio. Uno trabaja con la contradicción, de eso se trata el asunto. Por ejemplo, yo hablo contra el mercado del arte, pero si tengo que vender igual voy a una feria de arte, aunque me de pánico escénico. Nelly Richard dijo que sobraban artistas y faltaban críticos ¿Qué opinas de eso? No estoy muy de acuerdo. Yo encuentro que también sobran los críticos, pero ahora es cualquiera. Hay un exceso de opinología, sobre todo en las redes. Todos hablan, todos opinan sobre arte y eso produce una cierta degradación. Pero a la vez es divertido. Es que sin humor no se puede sobrevivir. Para mí el humor es lo que gatilla todo, es una forma de desarticular las cosas y que aparezca algo. “Mis pinturas son verdaderamente falsas” ¿Qué te pasa con la actual proliferación de activismos indignados? Es curioso, porque me gustaría identificarme un poco, pero después digo “preferiría no hacerlo”. A uno le gustaría imaginar que hay cierto idealismo, que se abren otras posibilidades de estar en sociedad, pero rápidamente se vuelve poco atractivo, porque están llenos de clichés, todos hablan de lo mismo, es poco creativo. Además es solo crítica. Me cansa el exceso de negatividad. Hay puras patadas y faltan buenas jugadas. Hay una suerte de amargura y de resentimiento brutal. Veo también a muchos artistas que tienen reconocimiento pero siempre están pelado y criticando a otros ¿para qué? Pero a ti te ponen puros likes en Facebook, a la gente le encantan los monos que publicas Porque no soy famoso. Tal vez me perciben como un poco loser y por eso me quieren. Después que hagas tu muestra en el Mavi ya no te van a querer… No creo. Porque hay una diferencia entre los artistas famosos y los artistas importantes, que hacen cosas que generan algún sentido. Yo prefiero ser de los segundos. El artista famoso siempre es un poco sospechoso, a alguien se jodió, obviamente. A mí nunca me ha resultado atractivo el personaje famoso. Creo que cuando hay poca consistencia atrás, las personas comienzan a construir andamios de cosas falsas. Hay artistas que son pura imagen personal, pero su obra es hueca. Susan Sontag dice que solo existe lo “falso” y que lo verdadero vendría a ser aquello “verdaderamente falso” Claro. Mis pinturas son verdaderamente falsas. Y uno mismo es así. O sea, uno se quiere sentir como en la cresta de la ola pero pinta cosas chicas. A mí me horroriza la grandilocuencia, me parece frívola y fría. Confío que en la calidad de lo pequeño pueda aflorar una poética de los afectos. Te iba a decir que no solo pintas rápido, sino que también hablas a toda velocidad. ¿Piensas rápido también? No. Pienso mal, entonces me atropello.

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